lunes, 20 de junio de 2016

"VIENEN A POR TI", de Marta Junquera

Riiiisss, raaaasss, riiisss, raaasss…

Así comienza “Amor al trabajo”, uno de los relatos incluidos en esta antología de cuentos de Marta Junquera publicada por la editorial "CAZADOR DE RATAS". Esas palabras podrían ilustrar perfectamente la sensación que tengo mientras leo. Probablemente no sea el mejor relato, o para alguien puede que sí lo sea, pero desde luego es uno de los más impactantes.

Riiiisss, raaaasss, riiisss, raaasss…

Es tu cerebro, mientras lees a Marta. Resulta increíble. De toda la maraña de libros leídos, a lo largo de muchos años, este es el primero que me ha provocado la misma sensación que cuando leía a Poe, o a Lovecraft, con quince o dieciséis años, mientras la mayoría de mis compañeros leían a los cinco o a los Hollister. Noches en vela, bombilla de cuarenta watios, tebeos amontonados por ahí de “Vampus”, “Rufus”, “Totem”… El entorno y la edad eran diferentes, pero la sensación ha sido exactamente la misma. Creo que jamás he disfrutado tanto leyendo como en aquellas noches eternas, terroríficas, para algunos enfermizas… Hasta ahora. Porque después he seguido leyendo mucho, muchísimo, y muy bueno, pero aquello fue el comienzo, la zambullida en un universo de imaginación y disfrute solitario que se ha mantenido a lo largo de los años. Un vicio que no he conseguido mitigar, y menos con reencuentros con aquellos momentos de diversión como el que he tenido con este libro.

Riiiisss, raaaasss, riiisss, raaasss…

¿Qué me ha pasado? ¿Por qué me ha gustado tanto? No soy amigo de etiquetas, ni de géneros. Soy casi incapaz de leer un libro cuando está claramente encuadrado en un determinado género, como alguno a priori podría pensar de este, hipotéticamente un libro de cuentos de terror. ¿Por qué me ha impactado tanto? Tras reflexionar un poco, la respuesta es muy simple: Marta escribe terror, pero dándole forma de verdadera literatura. Se maneja como una experta escritora describiendo situaciones aparentemente normales que al final o en el intermedio desembocan en un impactante final. Un final a veces lógico, otras surrealista, otras impactante y vomitivo, pero nunca, jamás, ni previsible, ni falto de esa desbordante imaginación de la autora.

Riiiisss, raaaasss, riiisss, raaasss…

Me encantan las ambientaciones, ya sean de la época que sean, siempre perfectas, con personajes cambiantes que se adaptan a su papel, que asumen su destino, o gritan y vomitan aterrorizados. Me encanta el humor, sobre todo el de las metáforas.
-         “En la calle, una niña de unos cinco años había cambiado su muñeca favorita por un brazo arrancado desde el hombro, que arrastraba al caminar y dejaba un reguero de sangre en una versión macabra de las líneas que pintan las líneas en las carreteras”  (Matar para no morir).
-         “Este era un hombre alto, atlético y bien parecido, envuelto para regalo en un elegante traje a medida” (Las lágrimas de Dios).
-          “A la hija cabreada de un guardabosques, capaz de ver Bambi y abatir ciervos desde la tierna edad de cinco años, había que tomarla en serio” (Oculto en la nieve)

Riiiisss, raaaasss, riiisss, raaasss…

Hasta el único cuento dedicado al género zombi, del que declaro con humildad mi incapacidad manifiesta para cogerle el gusto, tiene formas y detalles que trascienden ese encuadre. Es increíble.

No sé con cual quedarme. Lo único que sé es que cuando acabas uno es imposible que no te abalances al siguiente. La longitud de los cuentos varía, desde las diecinueve páginas de “El cliente siempre tiene la razón”, (ganador del certamen de ciencia ficción CIFICON de A Coruña en 2015), hasta los casi microrrelatos “La bufanda” y “Amor al trabajo”, de apenas una página. Pero da igual la longitud, porque el impacto cerebral es el mismo.

Difícil olvidar algunas escenas. Difícil mantener la cordura ante la desbordante imaginación de Marta. Pero difícil, sobre todo, controlar la ansiedad ante la espera de su próximo trabajo.

Muchas gracias, Marta, por haberme proporcionado este placer que ya creía olvidado hacia la literatura de verdad, y por escribir como escribes.


1 comentario:

Marta Junquera dijo...

Félix, muchísimas gracias por la reseña. No hay nada que le llene más a alguien que escribe que llegar a provocar sensaciones en los lectores. Me alegro de que hayas disfrutado con mi "criatura". :D