<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110</id><updated>2012-02-02T01:02:48.783-08:00</updated><category term='Historieta'/><category term='Blanca Miosi; El manuscrito'/><title type='text'>Algunos libros buenos</title><subtitle type='html'>Me enorgullezco más de lo que he leído que de lo que he escrito. Borges</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1680879300963687465</id><published>2012-01-28T02:38:00.000-08:00</published><updated>2012-01-28T02:38:17.802-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blanca Miosi; El manuscrito'/><title type='text'>"El manuscrito 1. El secreto", de Blanca Miosi</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-dq0C8Hzc3Bc/TyPPdyV-IrI/AAAAAAAAA1M/EOaafi_hPQg/s1600/imagesCAE84U16.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-dq0C8Hzc3Bc/TyPPdyV-IrI/AAAAAAAAA1M/EOaafi_hPQg/s400/imagesCAE84U16.jpg" width="310" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;«Cuando el monje extendió las manos ofreciéndole el cofre, se encontraba al borde del acantilado. Por un momento tuvo miedo de que fuese una trampa.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Antes de entregárselo lo retuvo un instante como arrepintiéndose. Temblaba tanto que pudo sentir sus movimientos convulsivos. Luego el monje hizo un ademán brusco, soltó el cofre y se lanzó al vacío. No se escuchó ni un grito. Instantes después, solo un sonido seco acompañado de un crujido atenuado por la distancia.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Horrorizado, se asomó al precipicio y pese a que ya estaba oscuro pudo distinguir un bulto informe sobre la roca plateada.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Le invadió un profundo sentimiento de piedad, una mezcla de compasión, pena infinita y agradecimiento. Tenía en sus manos lo que había ido a buscar, sintió a través del grueso tejido de la mochila los listones de metal en la madera.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Dio la&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="color: navy;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;vuelta y se alejó del lugar con largas zancadas: el mal estaba hecho y ya no había remedio.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Sintió el viento frío como un latigazo en la cara y supo que estaba húmeda a pesar de que aún no había empezado a llover. Reprimió el sollozo y caminó con prontitud el largo trecho de regreso que lo llevaría a la piazza, cobijando el bulto bajo su chaqueta de cuero.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Miró los signos fosforescentes de su reloj: tenía el tiempo justo para llegar al muelle y abordar el último ferry».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Así comienza “el Manuscrito I. El secreto”, la novela de Blanca Miosi que podeis encontrar en la página de Amazon a un precio muy asequible, en el siguiente enlace:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.amazon.com/MANUSCRITO-secreto-especial-Spanish-ebook/dp/B005HFDHXU/ref=sr_1_3?ie=UTF8&amp;amp;qid=1327744647&amp;amp;sr=8-3"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;http://www.amazon.com/MANUSCRITO-secreto-especial-Spanish-ebook/dp/B005HFDHXU/ref=sr_1_3?ie=UTF8&amp;amp;qid=1327744647&amp;amp;sr=8-3&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;¿Cabe mayor sensación de curiosidad por seguir adelante después de leer un párrafo como este? Nicholas Blohm cierra el manuscrito en el que ha leído el párrafo anterior, y mira a su lado, en el banco de un parque de Nueva York. El hombre que se lo había prestado ya no está a su lado. Otro nuevo misterio, seguido, atrayente, seductor. Así es toda la novela. Situaciones misteriosas, intrigantes, atractivas, con el sabor a la buena literatura del que están impregnadas todos los libros de esta gran autora venezolana, la autora de “La búsqueda” y “El legado”, novelas que también reseñé en su momento en este blog.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;Blanca Miosi vuelca en lo que escribe su profesionalidad como autora, su infinita capacidad de documentación. En el caso que nos ocupa, parece que en determinados pasajes el lector se sumerge, gracias a la precisión y facilidad de descripción de Blanca, tanto en las catacumbas y húmedas galerías del complejo de Noravank, en Armenia, lugar en el que se dice comenzó el cristianismo, como en modernísimos edificios de corporaciones de dudosa reputación, como esa “Empresa” cuyo poder se va haciendo infinito a medida que avanza la trama.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;Nicholas Blohm seguirá leyendo ese extraño manuscrito, que modifica su contenido a capricho de un poder que se escapa de la inteligencia humana. Su camino se cruzará con el de Dante Contini-Massera, descendiente de una rancia familia italiana muy poderosa, que acude a Roma cuando su tío, Claudio Contini Massera, está a punto de morir a causa de una grave enfermedad. Ni Dante conoce a Nicholas, ni Nicholas sabe de Dante nada más que la información que, con cuentagotas, le va proporcionando el misterioso manuscrito. Sin embargo, cuando sus caminos coinciden, emprenderán juntos una aventura que les llevará por diferentes países y destinos más que sugerentes, desde la mencionada Armenia hasta la misteriosa y emblemática biblioteca de Hereford, en Inglaterra, en donde visitan su famosa biblioteca, en la que los libros permanecen atados con gruesas y antiguas cadenas para evitar los robos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;Misterio, historia, dramatismo, extrañas conspiraciones, descubrimientos del maléfico doctor Mengele ocultos en las ignotas catacumbas de Armenia, investigaciones ocultas en complejos situados en la inmensidad del desierto en algún lugar perdido de EEUU… “El manuscrito” cuenta con todos estos ingredientes para convertirla en una novela atractiva, atrayente, adictiva y representante de esa forma de leer en la que se te pasan las horas sin que te des cuenta, sin que puedas dejar de leer hasta saber un poco más. La trepidante acción, cuya muestra supone el inicio que os acabo de poner, no dejará indiferente a nadie, pero es que el manuscrito es algo más que eso. Mucho más que eso, diría yo. A todo lo anterior, muestra de una literatura que a priori podría parecerle a muchos de consumo o ligera, Blanca Miosi le proporciona su toque personal, esa profesionalidad llena de matices que ha sabido labrarse a fuerza de sus tres recetas clásicas: escribir, escribir y escribir. Ese toque personal al que me refiero se manifiesta en la elaboración de sus personajes, desde los mencionados Nicholas y Dante, los auténticos protagonistas, hasta el mayordomo de Dante, Pietro, pasando por todos los demás. Carlota, la madre de Dante que oculta un gran secreto que se irá descubriendo a medida que transcurre la trama, el fraile Francesco Martucci, íntimo amigo de Claudio, que carga también con su correspondiente secreto, &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;el mismo tío Claudio, un personaje grande, importante, creador de “La empresa”… Todos tienen algo que ocultar, todos son importantes para la trama, todos aportan su granito de arena para convertir esta novela en un atrayente viaje a la literatura con mayúsculas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;También resultan muy atractivos algunos personajes secundarios que, sin aportar a la trama gran contenido, acompañan a los personajes principales en este sugerente viaje al misterio. Es el caso de Linda, una mujer de la que Nicholas estuvo enamorado y que ahora no le gusta. Ella, con su indiscreción y curiosidad, provoca un pequeño cataclismo cuando abre el manuscrito y hace que se borre todo el contenido. También son sugerentes y misteriosos Irene, la novia colombiana de Dante, dueña de una floristería, y Jorge Rodríguez, un contable de la misma nacionalidad que muere en extrañas circunstancias atropellado por un vehículo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;No puedo ni quiero seguir desvelando más aspectos de la trama de “El manuscrito”. Es necesario que todo aquel que disfrute de la buena literatura la lea. Blanca Miosi está consiguiendo con su buen hacer un puesto muy importante en el mundo de los buenos escritores. La novela está siendo todo un éxito de ventas en Amazon, y eso demuestra que tiene tirón, que engancha, que atrae y que entretiene. Es algo más que un best seller al uso, con esos personajes planos a los que nos tienen acostumbrados muchos escritores posiblemente de más renombre que Blanca, pero de infinitamente menos profesionalidad. Malos muy malos y buenos que de tan buenos parecen imbéciles profundos. Los personajes de Blanca tienen mil matices. Pueden ser corruptos y hacérsenos simpáticos, pueden ser honestos y mantener un halo de hipocresía. Hasta el mismo Mengele se nos hace simpático en algún momento del encuentro… Pero no quiero desvelaros más amigos. Os invito a sumergiros en la lectura de esta magnífica novela, y a esperar con ilusión y curiosidad esa segunda parte que anticipa el final de la primera. Seguro que Blanca está ya trabajando en ella. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1680879300963687465?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1680879300963687465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1680879300963687465' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1680879300963687465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1680879300963687465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2012/01/el-manuscrito-1-el-secreto-de-blanca.html' title='&quot;El manuscrito 1. El secreto&quot;, de Blanca Miosi'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-dq0C8Hzc3Bc/TyPPdyV-IrI/AAAAAAAAA1M/EOaafi_hPQg/s72-c/imagesCAE84U16.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1166997468180541761</id><published>2011-12-10T04:21:00.000-08:00</published><updated>2011-12-10T04:21:09.982-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historieta'/><title type='text'>La anciana que nunca jugó al tenis. Zidrou</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-NbfaFrvs1aI/TuNMfmXO4MI/AAAAAAAAA0A/G6UWUid00b8/s1600/img170.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-NbfaFrvs1aI/TuNMfmXO4MI/AAAAAAAAA0A/G6UWUid00b8/s400/img170.jpg" width="288" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Creo que ya lo he mencionado en varias ocasiones. Existen bastantes libros de historietas que superan con creces a muchas grandes obras de la literatura. De hecho, una buena historieta no tiene porqué dejar de ser literariamente bella, incluso más que la palabra escrita, si el dibujo y el guión se ponen de acuerdo para contar una buena historia. “La anciana que nunca jugó al tenis” se puede encuadrar en este grupo con todo merecimiento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Componen el libro quince historias con guión de Zidrou, un excelente autor francés que ya me sorprendió muy agradablemente con “Lydie”, una entrañable historia con regusto retro ilustrada por Jordi Lafebre, un&amp;nbsp;dibujante nacido en Barcelona, que concentra en los ojos de los personajes un sentimiento que no había visto hasta ahora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Precisamente es Lafebre quien firma la primera historia del libro, “Coltrane”, en la que un anciano recoge en su casa a su nieto, un joven desgarbado que acaba de salir de la cárcel y al que le gusta tocar el saxofón. Desde la primera viñeta, desde el primer diálogo, se intuye ya que estamos ante una obra maestra. “Coltrane” transcurre con fluidez, gracias al ágil trazo de Lafebre y al buen hacer literario de Zidrou. Un ambiente entrañable, rural, con la sonrisa siempre presente de un abuelo que se desvive por su nieto. Es la última viñeta de esa historia la que te cruje el corazón. Un simple dibujo, sin palabras, resume de repente toda la esencia de “Coltrane”, te hace pensar que merece la pena seguir leyendo, te emociona hasta el punto de quitarte el sombrero y rendirte a la magnífica imaginación de un autor como Zidrou, que para mí ha alcanzado por sí solo el estatus de gran autor gracias, simplemente, al final de esa historia, sin dramatismos y sin alharacas, pero que supone un aldabonazo en la conciencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Piensas mientras lees que va a resultar imposible superar la carga emocional que posee “Coltrane”, y sigues pensándolo mientras lees “Vivaldi”, una historia&amp;nbsp;de cuatro páginas, dibujada por Maly Sirl, en la que un hombre sordo tiene un canario que ha ganado varios concursos de canto. “Vivaldi” es una pieza corta, pero encierra una gran carga de filosofía. Termina con una sentencia cargada de razón, pero no es lo mismo que “Coltrane”, no. Definitivamente, resulta imposible superar esa historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Hasta que llegas a “Las quemaduras”, ilustrada por Simon Hureau.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“La vida es como las piscinas. Siempre hay alguien para enseñarte a nadar, pero nunca encuentras a nadie que te enseñe a ahogarte”.&lt;/i&gt; Con una frase tan demoledora y cierta como esta, empieza una historieta que te hace recapacitar, que además de emocionar, obliga a valorar a esos héroes, a esas personalidades fuertes a las que no les importa nada con tal de ayudar a alguien, a las que anteponen sus sentimientos hacia otra persona por encima de cualquier otra consideración. Hoy en día es sencillo ser egoísta, trepar en la escala laboral pisando a quien sea, reflejar actitudes racistas y violentas, mostrar los prejuicios a las primeras de cambio… Todo eso es lo fácil, lo normal, lo bien valorado. Lo complicado, lo verdaderamente admirable, es despojarse de todas esas miserias, producto del miedo, de los complejos y la cobardía, y vivir, y vivir mirando y entendiendo al de al lado, compartiendo sus alegrías, pero también sus tristezas. Vivir con integridad y con criterio, sin ese afán de pertenecer al rebaño que algunos adoptan como filosofía de vida. Eso es lo verdaderamente admirable. Los que viven así son los verdaderos héroes, los que tienen un par de narices para hacerle frente a la vida, y eso es lo que posee “Nutella”, el personaje principal de “Las quemaduras”, un policía de color que se llama así porque de niño ganó un concurso que consistía en pagarle su peso en botes de “nutella”, con la que invitó a todos los niños del barrio. Sin sentimentalismos, sin grandes dramas, con esa elegancia que destila Zidrou, la historia os desgarrará el corazón. Estamos de nuevo ante la maestría para conseguir desbordar el sentimiento. Una maravilla de guión. Aunque el trazo no sea tan sugerente como el de Lafebre, tiene la fuerza necesaria para transmitir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Llegamos a un intermedio, creo que necesario. Se trata de “La intimidad”, un pequeño descanso en el camino. Un retazo en la vida de una pareja, de dos páginas, ilustrado por Homs, un autor al que voy a seguir a partir de ahora, porque me encanta su manera de dibujar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;“Pollos asados”, dibujada por Pedro J. Colombo, nos cuenta la historia del sueño de un hombre que abre un asador de pollos con toda su ilusión, y que ve cómo se derrumba el negocio con la misma ilusión. Muy buena, no tiene sin embargo la carga emocional de “Coltrane” o “Las quemaduras”, pero se deja leer muy bien y encierra esos toques de nostalgia que tanto enriquecen las historias de Zidrou, como la tienda de discos de vinilo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;La línea clara de Laurent Van Beughen, que me recuerda en muchas ocasiones a Hergé, nos sumerge en una historia de gran carga emocional en cuatro páginas. Otra vez nos encontramos con el corazón encogido al acabar de leer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;La siguiente historia se deja leer. “París, Berlín, Amsterdam, Tourgny-Sur-Vielle” nos cuenta los encuentros a lo largo del tiempo de cuatro amigos. Entrañable, me recuerda a la película “Héroes”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;La segunda escena de “La intimidad”, de Homs, nos hace despertar una sonrisa. Un suceso anodino y cotidiano termina de la forma más placebtera para sus dos protagonistas. Dos páginas cargadas de amor, con varios toques de ironía muy bien colocados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Las dos siguientes historias, “La anciana que nunca jugó al tenis” y “El balcón”, son las más flojas para mi gusto. Buenas en sí mismas, y muy bien ilustradas, no alcanzan sin embargo la categoría de sus compañeras de libro. No sucede lo mismo con la siguiente, “Visita al cementerio”, un pasatiempo de dos páginas dibujado de nuevo por Laurente Van Beughen. La clásica historia de despiste, sin palabras, en la que no sucede lo que parece que va a suceder, con final sorprendente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Y llegamos así a “Arthur”, ilustrada por Simon Hureau. Posiblemente sea esta historia la que más acongojado me ha dejado en toda mi vida, y no lo digo por decir. Aquí sí que se demuestra el valor y el coraje de un ser humano absolutamente digno de admiración. Un personaje al que el dibujante nos presenta con rasgos duros, un poco insolentes incluso, y que sin embargo tiene un gesto que te provoca una catarsis emocional incontrolable. Historieta no apta para cardiacos y para individuos de lágrima fácil, aviso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Después de “El View Master” (a más de uno le sonará el título), una historia en la que lo más destacable es el esparcimiento de las cenizas de un difunto en el lujoso salón de la casa en la que servía, y de la tercera entrega de “La intimidad”, de Homs, llegamos a “Sopa de zanahorias”, ilustrada de nuevo por Jordi Lefebre, y en la que nos encontramos al personaje de “coltrane”, la primera historia del volumen. El círculo se cierra. La vida continua. Personas que se habían desencontrado se encuentran de nuevo, y probablemente vuelvan a separarse en el futuro. Esa es la ley de la vida. Cierras el volumen con una bobalicona sonrisa dibujada en el rostro, sintiéndote como uno de los personajes del libro. Acabas con esa placentera sensación de haber leído algo maravilloso, que todo el mundo debería conocer, y es a causa de ese sentimiento de esa necesidad que me entra de vez en cuando de propagar a los cuatro vientos todo aquello que considero interesante y gratificante para el alma, por lo que me he puesto a escribir esta entrada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Se acercan fechas de regalos, para nosotros mismos y para nuestros seres queridos. Os aconsejo que reservéis un hueco para esta magnífica joya de la literatura y del buen cómic. Os aseguro que no os arrepentiréis.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1166997468180541761?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1166997468180541761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1166997468180541761' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1166997468180541761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1166997468180541761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2011/12/la-anciana-que-nunca-jugo-al-tenis.html' title='La anciana que nunca jugó al tenis. Zidrou'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-NbfaFrvs1aI/TuNMfmXO4MI/AAAAAAAAA0A/G6UWUid00b8/s72-c/img170.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-2830309370542016228</id><published>2009-10-19T08:20:00.000-07:00</published><updated>2009-10-19T08:21:56.371-07:00</updated><title type='text'>"El legado", de Blanca Miosi</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/StyD8wrfE-I/AAAAAAAAAtk/F2Bj4F9Gqho/s1600-h/2326-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394331533565694946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 261px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/StyD8wrfE-I/AAAAAAAAAtk/F2Bj4F9Gqho/s400/2326-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ayer terminé de leer “El Legado”, de Blanca Miosi. Tengo que confesar una vez más que me encanta la forma de escribir de esta magnífica escritora residente en Venezuela. Ya me ocurrió con “La búsqueda”, otra novela suya, unas memorias más bien, en la que se cuentan los avatares que sufrió su marido durante la Segunda Guerra mundial, años terribles en los que llegó a estar incluso cautivo en Auschwitz.&lt;br /&gt;Si “La búsqueda” me cautivó por su componente humano, capaz de ponerte la carne de gallina en cada página, “El legado” me ha gustado, además, por el componente histórico que refleja, la época convulsa de auge del nazismo, desde sus inicios, prácticamente nada más terminar la Primera Guerra Mundial, hasta el trágico final de su fundador, Adolf Hitler, en el búnker de Berlín.&lt;br /&gt;¿Es posible reflejar algún rasgo humano del dictador más terrible que ha tenido la humanidad? Todos sabemos de sobra quien fue Hitler. Tenemos clavada en la memoria su imagen, aparentemente calmada, durante la celebración de los juegos olímpicos de Berlín en 1936. En aquella ocasión resultaban incluso entrañables sus gestos de viejo refunfuñón ante la implacable superioridad del atleta de color Jesse Owens. Seguro que la mayoría de nosotros recuerda también esa imagen suya, tan repetida e incluso parodiada por Charles Chaplin en su monumental película “El gran dictador”, de un Hitler al borde del colapso, gritando y escupiendo consignas destructivas frente al micrófono, ante una muchedumbre de miles y miles de personas. Le recordamos también sonriente, tendiendo la mano en Hendaya a Francisco Franco. Son las imágenes clásicas de un individuo que paralizó el corazón a millones de personas en todo el mundo.&lt;br /&gt;Los que hemos sentido fascinación por el personaje y lo que supuso en la historia de Alemania y del mundo, podemos manejar algún otro dato, como las innumerables películas que se han hecho sobre su trayectoria (“El hundimiento”, las dos o tres versiones de “Valkiria”, la ya mencionada “El Gran Dictador”, “Los últimos días de Hitler”, “El búnker”, la imprescindible “ser o no ser”...), o algunos otros libros buenos, como “El huevo de la serpiente”, de César Vidal, o “Crónicas desde Berlín”, de Eugenio Xammar, una joya que explica desde su gestación la llegada al poder de Hitler, reflejando a la perfección la tristeza y decadencia en la que había quedado sumida la Gran Alemania tras la Primera Guerra Mundial.&lt;br /&gt;Blanca Miosi consigue con “El legado” ir todavía más allá. Es capaz, con ese estilo claro y directo que la caracteriza, de mostrarnos otros aspectos del monstruo, su lado digamos “humano”, puesto así, entre comillas, porque de humano, precisamente, el amigo Adolf tenía más bien poco.&lt;br /&gt;A través de la historia de Hanussen, un personaje real que ayudó a Hitler en su escalada hacia lo más alto, Blanca construye una trama perfecta, fascinante y sumamente atrayente. Resulta casi imposible dejar la novela hasta acabarla por completo. Confieso que mi opinión podría resultar ligeramente subjetiva, porque como ya he dicho, siempre me ha atraído esa parte de la historia de la humanidad, esa locura colectiva que empujó a millones de personas no sólo a seguir como borregos a un líder mesiánico, sino a morir por él, o a exterminar sin ningún escrúpulo a todo aquel que fuera judío. Jamás he conseguido explicarme cuáles pueden ser los mecanismos que pueden lograr que un individuo de esa clase se perpetúe en el poder, y Blanca nos brinda unas cuantas claves en ese sentido.&lt;br /&gt;Simbología, psicología, orden, uniformidad, voz potente y sin vacilaciones... Hanussen le muestra a Hitler uno a uno los mecanismos para convertir a las masas en simples comparsas de los deseos de su dictador. Hanussen consigue fortuna y prestigio entre los poderosos que rodean a Hitler gracias a su poder de predicción y a su singular psicología.&lt;br /&gt;Del fruto de la relación secreta entre el dictador y Alice, la hija de Hanussen (uno de los aspectos humanos a los que me refería antes, sin dramatismos y sin excesos, pero sumamente atrayente), nace Sofía, la hija de Hitler a la que hace referencia el título de la novela. Hanussen, que ha sido capaz de moldear el carácter y la personalidad de su discípulo, resulta sin embargo incapaz de controlar la maldición que le predijo en su momento Welldone, un misterioso personaje que le había enseñado los secretos del ocultismo.&lt;br /&gt;Resulta enriquecedor alternar la historia del nazismo en toda su extensión, desde esa prevención de Hindenburg al otorgar plenos poderes a Hitler (me parece magistral esa media sonrisa del dictador ante el vetusto canciller alemán), hasta el trágico final en el búnker del Reichstag, con la trama concerniente a la descendencia de los dos hombres, Hanussen y Hitler. No quiero adelantar nada, por supuesto, pero os puedo asegurar que, una vez inmersos en la historia que con tanto arte despliega Blanca ante nosotros, no podréis abandonar el libro.&lt;br /&gt;¿Cómo cae en desgracia Hanussen ante Hitler? No resulta extraño, pues salvo los dos o tres privilegiados que le acompañarían hasta las mismas puertas de la muerte (Goebbels sobre todo), era muy normal que todos los colaboradores cayeran más tarde o más temprano en desgracia a los ojos del dictador. Hitler fue quemando etapas hasta el final, sin importarle ni un ápice dejar cadáveres en el camino, y el de Hanussen fue sin duda uno de ellos. El ocultista profetizó el incendio del Reichstag, que se produjo efectivamente, y aquello fue el detonante de su caída en picado ante los ojos del fuhrer. Poco después, la historia real nos dice que Hanussen fue asesinado por las SS, y abandonado su cuerpo en un bosque de Alemania. Es ese punto en el que acaba la realidad, y comienza la fascinante leyenda que nos propone Blanca Miosi.&lt;br /&gt;Como la escritora profesional que es, Blanca maneja a la perfección los cambios de criterio que nos plantea en su novela. Al tiempo que describe con sobriedad y rigor histórico los avatares del nazismo, cambia el ritmo al contarnos las peripecias de Hanussen, Hitler, y la descendencia de ambos. Frases cortas, directas a los sentidos, con un ritmo inmejorable, sin concesiones. Un estilo personal que crea en nuestra imaginación la correspondiente recreación cinematográfica. Esa es precisamente la grandeza de Blanca como escritora. Por un lado, su desbordante imaginación y rigor. Por otro lado, su capacidad de humanizar a personajes a priori inhumanos. Por otro lado, su facilidad para recrear hechos históricos vistos desde un punto de vista tan respetable como singular. Por otro lado... Podría pasarme horas analizando los aspectos que más me atraen del estilo de Blanca. Sólo puedo deciros que me gustan sus novelas, y que esperaré con ansiedad su próximo lanzamiento.&lt;br /&gt;“El legado” está resultando un indudable éxito, tanto de crítica como de ventas. En esta ocasión sí que digo con toda la razón que esta entrada no es más que mi humilde opinión, ya que Blanca ha recogido en su página críticas y comentarios de escritores y lectores infinitamente más prestigiosos que yo. Resulta una delicia escuchar su voz en las innumerables entrevistas de radio que ya le han hecho, o en el vídeo de presentación de la novela que podéis ver en youtube. Por si os apetece profundizar un poco más en el mundo de “El legado”, os invito a visitar su página en el siguiente enlace:&lt;br /&gt;http://ellegadoporblancamiosi.blogspot.com/&lt;br /&gt;Os aseguro que no os defraudará. Y nos ayudará también sin duda, porqué no, a esperar el próximo lanzamiento de Blanca, que seguro que se convertirá también por méritos propios en un rotundo éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-2830309370542016228?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/2830309370542016228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=2830309370542016228' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2830309370542016228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2830309370542016228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2009/10/el-legado-de-blanca-miosi.html' title='&quot;El legado&quot;, de Blanca Miosi'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/StyD8wrfE-I/AAAAAAAAAtk/F2Bj4F9Gqho/s72-c/2326-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-3944791387150562748</id><published>2009-01-11T12:45:00.000-08:00</published><updated>2009-01-11T12:48:55.769-08:00</updated><title type='text'>La elegancia del erizo. Muriel Barbery</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SWpbLZu_2JI/AAAAAAAAAnI/xqKD1BTFIWM/s1600-h/muriel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290140963744766098" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 290px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SWpbLZu_2JI/AAAAAAAAAnI/xqKD1BTFIWM/s400/muriel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El jueves pasado terminé por fin una novela que había comenzado con bastante entusiasmo a mediados de Septiembre, para dejarla más o menos congelada en la página 70 desde entonces, retomarla el jueves y finalizarla ese mismo día. ¿Las razones de la congelación?. Creo que resultan sencillas: no es una novela que desde el principio enganche. Es más: el principio resulta bastante aburrido, con tantas y pretenciosas referencias a Kant, Marx, Engells y otros, que te dan ganas de tirar el libro cada vez que René, la portera que oculta una profunda personalidad, toma la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como supongo que a estas alturas muchos de vosotros ya conoceréis el libro, creo que voy a resumirlo en dos palabras, para los que no lo hayan leído todavía. Repito que es un libro muy denso al principio (siempre bajo mi modesta opinión, por supuesto), que gana mucho a medida que nos vamos adentrando en la página 100, más o menos, y que para mi gusto tiene un final catastrófico y cogido por los pelos, como si alguien le hubiera dicho a Muriel Barbery “Venga, acaba ya, que llevas más de doscientas páginas, y algo más largo resultaría impublicable”. No me puedo explicar, si no es por esa razón, un final tan terrible y tan injusto, sobre todo porque toda la novela transcurre por el camino de la comedia, y uno se queda con la boca ante el cambio de registro que supone el final, que no voy a desvelar por deferencia hacia los que no lo hayáis leído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que un lujoso inmueble de París habitan dos personas de una gran cultura y con una personalidad muy por encima de lo que se considera normal. René, la portera, es una mujer que pasa de los cincuenta, que se siente fascinada y aturdida ante la belleza de un cuadro de la escuela holandesa, la música clásica o cualquier libro de Toltoi, en especial “Ana Karenina. Paloma es una chica de doce años con una inteligencia muy por encima de lo normal y un sentido común que apabulla. ¿Qué tienen estas dos personas en común?. Pues que las dos se han convertido en dos solitarias, porque quieren, a toda costa, que nadie descubra su verdadera personalidad. Ocultan con celosa obsesión sus gustos, su cultura, su inteligencia, porque consideran que el mundo no está preparado para asumirla. Casi hacia el final del libro nos enteraremos de los motivos de René para no querer salirse de su rol de portera, para mantener el cual no duda en cocer repollo, “porque en todas las porterías huele a repollo”, según sus propias palabras, mientras ella se complace en degustar verdaderas delicatessen culinarias, sola o en compañía de su amiga Manuela, una asistenta portuguesa experta en cocinar unos dulces esplendorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a Paloma, su caso es diferente. Está tan asqueada de su superficial familia, y en especial de su hermana Colombe, que ha decidido transcribir todo lo que le pase por la cabeza antes del 16 de junio, fecha en la que cumple trece años. Ese día se suicidará después de quemar su casa. Así de sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro transcurre pues alternando las intervenciones de René y de Paloma. Es muy de agradecer, en la edición de Seix Barral, que la letra de cada una de ellas sea diferente. Resulta sencillo de ese modo dictaminar si la que habla es Paloma o René. Resultaría interminable elaborar una lista de las referencias culturales que salpican el libro, tanto por parte de una como de la otra. Manga, cine, literatura, pintura...Las dos mujeres saben distinguir la belleza cuando se presenta ante ellas, y cuanto más sutilmente, mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la casa llega un jubilado japonés, Kakuro Ozu, emparentado lejanamente con Yazujiro Ozu, el famoso director de cine del que René es una ferviente admiradora. Desde el primer momento, Kakuro intuye que René oculta una personalidad más profunda de lo que aparenta, y consigue la complicidad de Paloma para averiguar más sobre el asunto. Paloma, que siente una especial fascinación por todo lo japonés, se presta encantada a ese juego, y acaba coincidiendo con René, quien le explica, en uno de los capítulos más emotivos que haya leído nunca, que su obsesión por no mezclarse con la élite, a la que pertenece Kakuro, se debe a que una hermana suya fue seducida y abandonada por un hombre rico después de dejarla embarazada. Y no cuento más, porque a partir de ese momento sería algo así como destriparos una historia que tenéis que leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos pasajes en el libro que me causaron una profunda impresión. El primero transcurre cuando Paloma va a casa de Kakuro a tomar el té por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, esta es una típica conversación de adulto, pero lo bueno con Kakuro es que todo lo hace con educación. Es muy agradable oírlo hablar, aunque te traiga sin cuidado lo que cuenta, porque te habla de verdad, se dirige a ti. Es la primera vez que conozco a alguien que se interesa por mi cuando me habla: no espera aprobación ni desacuerdo, me mira con una expresión como si estuviera diciendo: “¿Quién eres? ¿quieres hablar conmigo? ¡Cuánto me gusta estar contigo!” A eso me refería cuando hablaba de educación, esta actitud de alguien que le al otro la impresión de estar ahí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es uno de los pasajes, entre otros muchos, en los que Paloma expresa su rabia hacia la falta de escuchar a los demás que presiden las relaciones hoy en día. Ella es capaz de escuchar, y se jacta de ello, y disfruta cuando escucha a alguien que la trata con educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro pasaje es algo que siempre me ha estado dando vueltas a la cabeza, y que Muriel Barbery ha reflejado con una profesionalidad y una agudeza que me ha hecho quitarme el sombrero de verdad. Se refiere a la forma de pensar de los adolescentes, pero dejémosla hablar a ella, a través, otra vez, de su personaje, Paloma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En mi colegio se puede comprar de todo: ácido, éxtasis, coca, speed, etc. Cuando pienso en los tiempos en los que los adolescentes esnifaban pegamento en el cuarto de baño... No era nada comparado con lo de ahora. Mis compañeros de clase se colocan con pastillas de éxtasis como si fueran caramelos, y lo peor es que, donde hay droga, hay sexo. No os extrañéis tanto: hoy en día los jóvenes tienen relaciones sexuales muy pronto. Es muy desalentador. Primero, porque yo creo que el sexo, como el amor, es algo sagrado. Si yo viviera más allá de la pubertad, sería para mi muy importante hacer del sexo un sacramento maravilloso. Segundo, porque un adolescente que juega a dárselas de adulto no deja de ser un adolescente. Imaginar que colocarse los fines de semana y andar acostándose con unos y con otros va a hacer de ti un adulto es como creer que un disfraz hace de ti un indio. Y tercero, no deja de ser una concepción de la vida un poco extraña querer hacerse adulto imitando los aspectos ma´s catastróficos de la edad adulta... A mi, haber visto a mi madre chutarse antidepresivos y somníferos me ha vacunado de por vida contra ese tipo de sustancias. Al final, los adolescentes creen hacerse adultos imitando como monos a los adultos que no han pasado de ser niños y que huyen ante la vida. Es patético. Aunque bueno, si yo fuera Carelle Martín, la tía buena de mi clase, me pregunto que haría todo el día aparte de drogarme. Ya tiene el destino escrito en la frente. Dentro de quince años, después de haberse casado con un tío rico solo por casarse con un rico, su marido le pondrá los cuernos porque su perfecta, fría y fútil esposa habrá sido del todo incapaz de darle, digamos, algo de calor humano y sexual”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un hijo adolescente que, por suerte para mi, no quiere dejar todavía de ser un niño, y espero que no lo quiera nunca, pero conozco casos de muchachos de su entorno que parecen tener prisa en pasar a ser adultos, y creo que este párrafo define a la perfección la tristeza de esa actitud. Sobre todo en el caso de las chicas. Resulta muy sugerente fardar en clase de que se conoce a un muchacho cinco o seis años mayor, que viene a buscarla en moto, que fuma, etc, pero no se dan cuenta de que ese chico, cinco o seis años mayor que ellas, no va buscando otra cosa que lo que no ha podido conseguir con chicas de su edad, debido a su patética personalidad, o a una necesidad manifiesta de dárselas de importante ante personas de un nivel muy por debajo del suyo. Soy de los que sufrieron en sus carnes situaciones de ese tipo, ya que ni mis compañeros ni yo teníamos ni los medios ni la pasta como para competir con esos veinteañeros engominados que se llevaban a nuestras compañeras de quince sin que nosotros pudiéramos impedirlo. Aunque solo sea como revulsivo para ese trauma de mi adolescencia, la verdad es que ese párrafo me pareció perfecto.&lt;br /&gt;Un libro, en definitiva, que no os dejará indiferentes, os lo aseguro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-3944791387150562748?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/3944791387150562748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=3944791387150562748' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/3944791387150562748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/3944791387150562748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2009/01/la-elegancia-del-erizo-muriel-barbery.html' title='La elegancia del erizo. Muriel Barbery'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SWpbLZu_2JI/AAAAAAAAAnI/xqKD1BTFIWM/s72-c/muriel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-6565095277015854342</id><published>2008-12-11T13:14:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T13:16:30.750-08:00</updated><title type='text'>150 Cocktails for you. Michael P. King</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SUGDJEEiMYI/AAAAAAAAAms/5DHTLGwxbFc/s1600-h/cocktails.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278644429989753218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 100px; CURSOR: hand; HEIGHT: 147px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SUGDJEEiMYI/AAAAAAAAAms/5DHTLGwxbFc/s400/cocktails.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Resulta difícil encontrar una obra maestra entre los que se podrían denominar libros prácticos, o libros en general que se salen del campo puro y duro de la literatura o del ensayo. Resulta arriesgado también recomendar un libro, para los teóricos amantes de la literatura que frecuentan este blog, que en principio, y solo en principio, nada o muy poco tiene que ver con la literatura. En esta ocasión, os presento una auténtica obra maestra, un libro que tiene mucho que ver con literatura, y con muy buena literatura, además, que habla básicamente de los orígenes, la historia y todos y cada uno de los elementos que componen un buen cocktail, y que además nos brinda la oportunidad de conocer, practicar su elaboración y poder deleitarnos con nada menos que ciento cincuenta de los más famosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael P. King ha compuesto una auténtica sinfonía para los sentidos, de una manera profesional, admirable, rigurosa, respetuosa y sobre todo, y eso es algo que se detecta desde las primeras líneas, muy humana. Su manera de enfocar el tema de los cocktails, que para cualquiera que se asomara desde la distancia y el desconocimiento podría parecer un tema superficial o poco sugerente, consigue atrapar tanto a los iniciados en este fascinante mundo, como a los auténticos profanos, entre los que no me importa reconocer públicamente que me encontraba yo mismo hasta la lectura, detenida y tranquila, de esta gran enciclopedia dedicada al placer de beber una buena copa. He descubierto con la lectura de “150 cocktails for you” que existe vida, o más bien bebida, después de los famosos “Margarita”, “Mojito”, “Daiquiri” o “Destornillador”, por nombrar unos cuantos, los que constituían hasta ahora mi bagaje en este fascinante mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya desde la introducción detectamos a primera vista la profesionalidad, el respeto, y sobre todo el amor que ha puesto Michael P. King al escribir estas líneas. Se nos presentan en la misma, de forma atrayente, algunas pinceladas de lo que nos vamos a encontrar al proseguir la lectura. Como singular muestra de que no nos encontramos ante un simple libro de recetas para elaborar bebidas alcohólicas, el autor nos cuenta una jugosa anécdota:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El gran académico francés Jean Cocteau, apasionado de este tipo de bebidas, consciente de que su apellido no podía ser el plural de cocktail, muy a su pesar, lo compensaba comentando que si no hubiese sido escritor, habría sido barman”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasamos tras esta sugerente introducción a la parte en la que se nos narra la historia de la palabra “cocktail”, sus orígenes y las leyendas relacionadas con ella. Nos enteramos así de que en las peleas de gallos, por ejemplo, era costumbre del propietario del gallo vencedor reclamar la cola del gallo vencido, con las palabras “let´s have a drink on the cock tail” (bebamos en la cola del gallo), y de que en las tabernas de la región francesa de Bordeaux se despachaba una mezcla de bebidas que se servían en una jarra llamada “coquetel”, y de otros muchos posibles orígenes, entre los que Michael P. King nos brinda amablemente la posibilidad de escoger el que más nos guste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos llegado así a la página 13. Después de unas cuantas definiciones, nos encontramos con un curioso “decálogo del barman”, del que entresaco, por sugerentes, unas cuantas frases:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La misión del barman es alegrar, no embriagar&lt;br /&gt;- Habla lo necesario, no escuches lo ajeno y olvida las confidencias&lt;br /&gt;- Haz del cliente un amigo y no del amigo un cliente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación se nos muestran en unas tablas la relación completa de los 150 cocktails que nos vamos a encontrar. En dicha tabla se muestran ya, como anticipo, algunas de las características de las bebidas analizadas, como son el nombre, el tipo (after dinner, before dinner, long drink y fancy drink), el recipiente en el que se prepara, y el porcentaje de alcohol, entre otros datos interesantes. Hasta la página 28 nos pormenoriza el autor los utensilios empleados para la elaboración de las mezclas, los recipientes en las que se sirven, las clasificaciones en cuatro grandes grupos, una clasificación de los ingredientes más utilizados y una referencia muy interesante a la I.B.A (International Bartenders Asociation), una asociación encaminada a difundir y estandarizar el mundo del cocktail, a nivel mundial y entre sus asociados. Toda esta parte está profusamente ilustrada, con dibujos correspondientes a cada recipiente o utensilio utilizado, así como ilustraciones que cierran o abren los diferentes capítulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una referencia histórica al origen de las bebidas alcohólicas y al grado alcohólico de las mismas, nos introducimos de lleno en uno de los apartados más profusos del libro: el correspondiente a los ingredientes. De manera pormenorizada, rigurosa y sistemática, el autor nos relaciona todos y cada uno de los componentes de los cocktails analizados, explicando su origen, su historia, y reflejando en un cuadro final el cocktail que se puede preparar con dicho ingrediente y la página en la que se encuentra. Teniendo en cuenta que este apartado discurre entre la página 31 y la página 115, podéis haceros una idea de la importancia y la rigurosidad que el autor ha querido transmitirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasamos, después de un preámbulo y un glosario, a las fichas de los cocktails propiamente dichas. Cada ficha ocupa una página, y viene encabezada por una imagen del cocktail en cuestión, un cuadro en el que se resumen los ingredientes y las proporciones de los mismo, el nombre de la bebida, y unos cuantos datos interesantes (el tipo, el sabor, el grado de alcohol, el país de origen y si está o no homologado por la IBA). Después de la ilustración correspondiente al recipiente en el que se sirve, se nos pormenoriza la forma de prepararlo y la historia del mismo. Todas las fichas vienen por orden alfabético, y os puedo asegurar que resulta fascinante el origen de las bebidas a las que hacen referencia las fichas. Resulta complicado no correr a la cocina a preparar cada una de las mezclas, os lo aseguro, lo que sin duda supondría un grave deterioro para nuestra salud, pero un placer para los sentidos si lo hacemos con la moderación requerida para estas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la página 271 comienza uno de los capítulos que más me atrajeron del libro desde un principio: la galería de famosos y grandes bebedores (“Seguro que no están todos los que lo fueron, pero si lo fueron todos los que están”, nos dice Michael). Aquí, nos cruzamos con Churchill, Bogart, Luis Buñuel, Truman Capote, Faulkner, Dean Martín, Hemingway, por supuesto, y otros muchos de los que, aparte de contarnos su singladura vital, Michael P. King nos desgrana, al final de cada apartado, jugosas anécdotas del personaje relacionadas con sus encuentros con el alcohol. La elegante forma que ha elegido el autor para esta parte, resaltando en negrita ese aspecto lúdico de cada uno de los famosos analizados, atrae al lector como un imán, ávido de descubrir el lado etílico de sus admirados e inmortales personajes. Son tantos, de hecho, que hemos llegado, disfrutando del placer de la lectura, hasta la página 311 nada menos, en la que el autor cierra el libro con unas cuantas frases célebres relacionadas con el tema que se ha tratado a lo largo de toda la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro está publicado de momento en Bubok, esperando el momento, que no me cabe ninguna duda de que no va a tardar mucho, en que alguna editorial importante se interese por el. El enlace del mismo, para que corráis ahora mismo todos a comprarlo, es el siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.bubok.com/libros/5481/150-Cocktails-For-You"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;http://www.bubok.com/libros/5481/150-Cocktails-For-You&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;Aunque a priori pudiera parecer que el precio es excesivamente caro, no resulta así si caemos en la cuenta de que se trata de un libro de más de trescientas páginas, editado a todo color con ilustraciones y en un formato din A4. Siempre os queda también la posibilidad de adquirirlo en su versión en pdf, mucho más asequible, pero sin duda no tan sugerente como la soberbia edición encuadernada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me queda mucho más que decir. Comentaros simplemente que he disfrutado profundamente con la lectura de este libro, que sobrepasa con autoridad la clasificación de libro práctico, para alcanzar por méritos propios la categoría de auténtica obra maestra. Mi más cordial enhorabuena a Michael P. King por haber sabido conjugar con tanta maestría los ingredientes históricos, literarios y lúdicos con los que contaba. Nos ha demostrado a todos que no solo sabe mezclar con profesionalidad licores y otros líquidos, sino también emociones, sentimientos y toda clase de recursos literarios. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-6565095277015854342?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/6565095277015854342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=6565095277015854342' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/6565095277015854342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/6565095277015854342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/12/150-cocktails-for-you-michael-p-king.html' title='150 Cocktails for you. Michael P. King'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SUGDJEEiMYI/AAAAAAAAAms/5DHTLGwxbFc/s72-c/cocktails.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-511828786568269388</id><published>2008-08-07T14:12:00.000-07:00</published><updated>2008-08-07T14:15:35.938-07:00</updated><title type='text'>La búsqueda. Blanca Miosi</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJtl0RL2pAI/AAAAAAAAAaY/sNZZdSr--2g/s1600-h/Foto-Miosi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231887340761687042" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJtl0RL2pAI/AAAAAAAAAaY/sNZZdSr--2g/s400/Foto-Miosi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Siempre me ha invadido un gran desasosiego al enfrentarme a temas relacionados con la crueldad humana en cualquiera de sus manifestaciones. Me ocurre debido al sufrimiento que me han provocado siempre películas como “Missing”, de Costa Gavras, “Gallipoli”, de Peter Weir, “La lista de Schindler” o, más recientemente, “El pianista”. Son películas que he visto una vez, me he rebozado en el horror durante su visión, y dudo que vuelva a verlas otra vez, a menos que lo hiciera para mostrarle a mi hijo de lo que puede llegar a ser capaz el ser humano cuando la locura de la sangre se apodera de el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve el primer contacto con el horror cuando leí “Odessa”, ya comentada en este blog, novela en la que se relata la trayectoria de un superviviente del holocausto. He leído infinidad de artículos y libros en los que se contaba la tragedia, esa y otras, como las barbaries perpetradas en las dictaduras de Pinochet, los militares argentinos o el mismísimo Pol Pot en Camboya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que fuera esa especie de aprensión ante el horror una de las razones que me han llevado a retrasar, de forma quizá inconsciente, la lectura de “La búsqueda”, de Blanca Miosi. Utilizando autoexcusas como la falta de tiempo o motivos familiares, relegaba la lectura de un libro que compré hace más de seis meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé realmente cual fue el motivo que me empujó a cogerlo de la estantería antes de ayer. Quizá se tratara de mi reciente viaje a Alemania, o de la atractiva portada, tantas veces vista y otras tantas abandonada de nuevo. El caso es que empecé a leerlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y amigos, os juro que no pude parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De no ser por razones de todos conocidas como son el trabajo o las necesidades físicas que nos suelen acompañar, habría acabado con el libro el mismo día. No pudo ser, y lo terminé anoche. Anteayer tuve que cerrarlo finalmente a las dos de la madrugada, con grave perjuicio para mi rendimiento laboral del día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es lo que tanto me atrajo de la historia de Waldek Grodek, tan magistralmente narrada por Blanca Miosi, como para no poder despegarme del libro hasta acabarlo?. Después de razonar durante bastante tiempo, he llegado la conclusión de que lo que más me atrajo del libro fue un aspecto muy simple: su sencillez. Los aspectos que nos narra Waldek en sus memorias están filtrados por su especial visión, una visión sencilla, sumamente humana y en ciertos aspectos bastante inocente. Waldek parece conservar para siempre esa inocencia que le hace sentir fascinación, de niño, ante los uniformes militares que, en un gran desfile en una gran avenida de su querida Polonia, rinden homenaje al monstruo que desencadenó esa gran tragedia para la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen otros libros posiblemente más conocidos sobre las vivencias en un campo de concentración, pero el que nos escribe Waldek es sin duda uno de los más humanos que jamás haya leído. El mismo Waldek nos dice en varias ocasiones que no cree en la política, que desconfía de unas personas que, sin ningún remordimiento, permitieron a Hitler destruir casa por casa, piedra por piedra, la ciudad de Varsovia. Ese desprendimiento del matiz político, se refleja en sus escritos, tanto en los referidos a sus tiempos en los campos de Gusen y Mauthausen como en los que nos cuenta sus peripecias en Francfurt con su amigo Stefan como su salto a ese “paraíso de palmeras y mujeres” que constituía para Waldek el Perú. Por poner un ejemplo de lo que quiero decir, creo que otras joyas reconocidas de la literatura universal, como “Vida y destino”, “Archipiélago Gulag” o “Doctor Zhivago”, se pierden tanto en disquisiciones políticas y descripciones de los artífices de la tragedia (Hitler, Stalin, Trujillo...) que llegan a aburrir un poco al lector que busca más el lado humano del infierno, un matiz del que “La búsqueda” anda más que sobrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta también sumamente fascinante la capacidad de Waldek para analizar el alma de cada persona que se cruza en su camino, por encima de cualquier otra consideración. Valora en gran medida a Neumann, el médico alemán que le salva la pierna incrustándole un trozo de hueso de un cadáver también alemán. Se enamora de Helga, una mujer de oscuro pasado nazi, y nos dice, en una inolvidable frase del libro, que recuerda la actitud reflejada en la película “portero de noche”, que “parecía que ella supiese pulsar en mi el vestigio del Waldek sumiso de los días de Mauthausen”. Waldek está muy por encima de la mera catalogación a la que solemos someter a nuestros semejantes. Es siempre capaz de encontrar el lado humano de quien le trata, desde el árabe embaucador y sin embargo simpático que conoce en Perú, hasta el mismo Kéller, un ex agente de la Gestapo que le acoge como a un hijo. Como reciprocidad a su condescendiente y amable naturaleza, es cierto también que Waldek ha tenido la gran suerte de conocer, incluso en el interior del infierno, a gente buena que le ayuda a sobrevivir, como la joven prostituta que le llama cuando quiere arrojarse a las alambradas electrificadas para acabar de una vez con todo después de recibir una brutal paliza, hasta Krulik, el técnico de la fábrica de aviones que le ayuda, pasando por Mónica, la mujer que le cura el paludismo en Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de su periplo vital, y de su “búsqueda”, Waldek pasará de la riqueza “a las más altas cimas de la pobreza”, como diría Groucho Marx, sin importarle un carajo su situación. Se sabe capaz, después del infierno vivido en su juventud, de solventar cualquier situación en la vida, por muy adversa que esta sea. Lleva con la misma elegancia un traje forrado de billetes en Nápoles que un mono de color gris en Perú. No es su aspecto lo que le importa (aunque le ayuda mucho con las mujeres, no cabe duda), sino su alma, su forma de ser, esa filosofía particular que le permite caminar con la cabeza alta en cualquier circunstancia. No duda un momento en quedarse con una mano delante y otra detrás para librarse de un matrimonio opresivo en Perú, o en acompañar al árabe en sus extraños negocios con telas “Made in England”. No vive la vida, en una palabra: la devora. Es envidiable la forma en que alguien que ha conocido de cerca la muerte se sustrae a ella para vivir intensamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro nos narra momentos terribles de una forma que les quita en cierto modo carga. Waldek mira fascinado, sin sentir nada, como se retuercen los cadáveres, como si estuvieran vivos, en el horno crematorio. Ha visto ya tanto horror que se ha vacunado contra el. El episodio de las torres gemelas se narra desde su punto de vista, siempre humano, siempre alerta a la supervivencia que ha desarrollado en sus sentidos tanto padecimiento. Este último horror, que le hace desistir en su búsqueda y le convence para siempre de que el mal siempre está acechando, lo vive Waldek al extremo, a punto de morir ahogado por el humo. Es memorable la frase que pronuncia hacia el final de la novela, cuando dice “¿Qué clase de gen de maldad comparten Hitler, Stalin, Bin Laden y tantos otros que han provocado la desdicha y siguen provocando la desdicha de tantos millones de personas? Y lo más extraño de todo: ¿porqué tanta gente los sigue?”. Esto último es algo que me he preguntado en infinidad de ocasiones. El terrorismo no existiría si no hubiera una cantera de fanáticos dispuestos a mantenerlo. Resulta imposible acabar con eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco la aportación de Blanca Miosi a las memorias de Waldek. Hago conjeturas, y me imagino a Waldek, con un vaso de Schnaps o Vodka en la mano, noche tras noche, contándole a Blanca su peripecia vital, que la gran escritora transformará en una bella historia inmortal. Podría ocurrir también que ella recibiera el manuscrito y lo transformara, dotándole de esa fuerza vital que tiene. Podría ser que el manuscrito en si ya tuviera esa fuerza, y que Blanca lo aderezara con algunos pasajes producto de su imaginación. Podría resultar incluso que todo el libro, incluido el personaje, fuera una invención de Blanca...Esta última conjetura se disipa al visitar el blog de la novela y comprobar que Waldek es un personaje de carne y hueso, que conoce a Blanca y que aparece con ella en algunas fotografías. Os invito a visitar el blog, tan magnífico como el libro, en esta dirección:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://labusqueda-por-blancamiosi.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os puedo asegurar que no os defraudará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi más sincera felicitación, Blanca, por esta gran novela, y por favor: no nos hagas esperar mucho hasta tu próxima aportación a la literatura con mayúsculas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-511828786568269388?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/511828786568269388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=511828786568269388' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/511828786568269388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/511828786568269388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/08/la-bsqueda-blanca-miosi.html' title='La búsqueda. Blanca Miosi'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJtl0RL2pAI/AAAAAAAAAaY/sNZZdSr--2g/s72-c/Foto-Miosi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-2982108462387504571</id><published>2008-06-13T11:07:00.000-07:00</published><updated>2008-11-15T03:07:12.330-08:00</updated><title type='text'>La marcha Radetzky. Joseph Roth</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFK4I4776rI/AAAAAAAAAXw/DVDBxJ05McM/s1600-h/JosephRoth.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211430181683325618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFK4I4776rI/AAAAAAAAAXw/DVDBxJ05McM/s400/JosephRoth.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Me cuesta catalogar esta novela de “Novela histórica”, sobre todo por lo denostado que está hoy en día un género que nos ha legado obras tan imprescindibles y tan alejadas de las inmundicias que se engloban hoy en ese género como “El nombre de la rosa”, la novela comentada hoy, o la trilogía de Claudio, de Robert Graves. Nada que ver, ninguna de estas novelas, con bodrios infumables como códigos Da Vinci, sábanas santas y todas las demás tonterías que invaden insolentemente las estanterías y las mesas de los centros comerciales. “La marcha Radetzky” es para mi gusto la segunda mejor novela histórica que he leído de todos los tiempos, solo superada por la inimitable “El nombre de la rosa”, el canon por excelencia del género, y a la que dedicaré sin duda una entrada algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los profanos en lo que a música clásica se refiere, comentarles simplemente que la marcha Radetzky cierra todos los años el concierto de Año Nuevo que se retransmite al mundo desde Viena. Es inconfundible el toque de tambor inicial y las palmas de los encorsetados asistentes al concierto acompañando el ritmo de trompetas y timbales. Seguro que a más de uno de vosotros le ha despertado en más de una ocasión esa explosiva marcha militar, contemplada por vuestros padres mientras vosotros, con la cabeza resacosa y la garganta como papel de lija, tratabais de recuperaros de una noche de excesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La marcha Radetzky nos cuenta la historia de tres miembros de la familia Trotta, encumbrada por un suceso tan casual como anodino: el abuelo Trotta salvó a Francisco José, emperador del imperio Austro-Húngaro, de una muerte segura en la batalla de Solferino. Así de sencillo y así de triste. El abuelo, una persona del campo bastante sencilla, no acepta la mentira que supone que los libros de texto relaten su hazaña de una forma épica, cuando en realidad se había producido de la forma más tonta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela narra de manera magistral la inevitable decadencia de la familia Trotta, fiel reflejo de la decadencia de toda una época de esplendor, de toda una sociedad encantadora y burguesa que se deshizo en pedazos a causa de la fragilidad de sus fronteras y de la variedad irreconciliable de los pueblos que la formaban. El Imperio Austrohúngaro desapareció después de la Primera Guerra Mundial, provocada por el asesinato del heredero en Sarajevo a manos de un nacionalista servio, pero había desaparecido mucho antes, al menos en espíritu, ante los inevitables avances del mundo en materias como logros sociales, técnicos e industriales. El imperio Austro-húngaro se asociaba inmediatamente al lujo, a las lámparas de araña, a los bailes de salón y a la colorista corte imperial, con las risas de la emperatriz Sissi impregnándolo todo. Lejos queda la revolución rusa, las reivindicaciones nacionalistas de servios y rusos, los continuos hostigamientos de Turquía y las pretensiones de Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la glamourosa Viena parecían más alejadas de lo que en realidad estaban las fronteras del imperio, y esto es algo que se refleja a la perfección en el acertado retrato que de esa encantadora sociedad nos hace Joseph Roth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parte correspondiente al abuelo apenas ocupa un par de capítulos del libro. Se habla de su solemnidad, de su parquedad de palabras, de su inmenso apetito y de la única vez que mostró cierta alegría, ante un retrato que pinta para el el amigo pintor de su hijo. Nada más. Su ridículo enfado ante la exageración de su acción en Solferino le empuja a entrevistarse con el mismo emperador, que respira aliviado cuando el buen hombre abandona el palacio imperial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquí, la historia se centra en los dos personajes principales: el jefe de distrito Franz Trotta, y su hijo Carl Joseph. El hijo y el nieto del héroe de Solferino, respectivamente. Durante una visita a su padre, el joven cadete conoce por casualidad a la esposa de un oficial, Slama. Resulta increíble la sensualidad que se desprende de la narración de la visita del joven a la casa, con la señora Slama insinuándosele y con el joven cayendo rendido ante los lazos del amor. Posteriormente, la mujer de Slama muere, y cuando Carl Joseph visita al oficial para expresarle sus condolencias, este le entrega, sin mostrar ningún signo que refleje el más mínimo sentimiento, un paquete con las cartas que el joven le había enviado a su amada. Resulta estremecedor leer esta escena, que se desarrolla bajo la lluvia y con el cadáver de la sensual Slama todavía caliente, pero más estremecedor resulta el encuentro de Carl Joseph con su padre en el café de la Villa, donde este le pregunta, sin mostrar tampoco ninguna alteración, si Slama le ha entregado el paquete de cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indiferencia ante el hecho de que Slama conociera las relaciones de su hijo con su esposa, se refleja magistralmente por parte de Roth en el comentario que el jefe de distrito le dirige al camarero que le trae la cuenta de la consumición que han tomado. “Dígale a la señorita que nosotros solo tomamos Hennesy”. Simplemente sublime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejemos hablar un poco a Roth, en uno de los pasajes sin duda mejor escritos de la historia de la literatura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En aquel tiempo, antes de la Gran guerra, cuando sucedían las cosas que aquí se cuentan, todavía tenía importancia que un hombre viviera o muriera. Cuando alguien desaparecía de la faz de la tierra, no era sustituido inmediatamente por otro, para que se olvidara al muerto, sino que quedaba un vacío donde él antes había estado, y los que habían sido testigos de su muerte callaban en cuanto percibían el hueco que había dejado. Si el fuego había devorado una casa en alguna calle, el lugar del incendio permanecía vacío por mucho tiempo, porque los albañiles trabajaban con lentitud y circunspección, y los vecinos, a los que pasaban casualmente por la calle, recordaban el aspecto y las paredes de la casa al ver el solar vacío. Así eran entonces las cosas. Todo cuanto crecía, necesitaba mucho tiempo para crecer, y también era necesario mucho tiempo para olvidar todo lo que desaparecía. Pero todo lo que había existido dejaba sus huellas y en aquel tiempo se vivía de los recuerdos, de la misma forma que hoy se vive para olvidar rápida y profundamente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los personajes más singulares de la novela es Jacques, un anciano mayordomo que ya había servido al abuelo Trotta y que permanece al servicio del jefe de distrito. Este hombre permanece en su puesto hasta el mismo final de su existencia, lo que parece afectar bastante a su señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trayectoria de Carl Joseph parece disgregarse gradualmente, como si nunca hubiera conseguido recuperarse del suceso con la señora de Slama. Sus dudas sobre su papel de militar le asaltan constantemente, y para dulcificar en cierto modo su tormento se entrega sin ningún pudor a placeres tan peligrosos como el juego, el alcohol y las mujeres fatales. Roth describe uno de sus episodios febriles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Soñaba, en voz alta, que los muertos le llamaban, y que ya le había llegado la hora de marcharse de este mundo. El viejo Jacques, Max Demant, el capitán Wagner y los obreros desconocidos muertos a tiros, todos se ponían en fila y le llamaban. Entre Trotta y los muertos había una mesa de ruleta vacía, sobre la que giraba la bola, que no movía mano alguna, y que sin embargo giraba constantemente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela transcurre hasta el momento en que el heredero al trono imperial es asesinado en Sarajevo. Sin entender muy bien las razones, todo el imperio se moviliza para participar en la guerra. En un ridículo episodio, en sus inicios, el joven Trotta es abatido a tiros mientras transporta unos cubos de agua. Una muerte absurda, que sume a su padre, con toda lógica, en una profunda depresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La carta del comandante Zoglauer, que también había muerto, seguía en el bolsillo interior de la chaqueta del jefe de distrito. Cada día volvía a leerla y la mantenía así en su terrible novedad, como cuidan una tumba amorosas manos. ¿Qué le importaban al señor de Trotta los cien mil nuevos muertos que habían seguido a su hijo?. ¿Qué le importaban las órdenes apresuradas y confusas de sus superiores inmediatos, órdenes que aumentaban cada semana?. ¿Y qué le importaba que se hundiera el mundo, esa catástrofe que veía ahora con mayor evidencia que Chojnicki, el que en otros tiempos fue profeta?. Su hijo estaba muerto. Su propio cargo había terminado. Su mundo había desaparecido.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, una gran novela que conseguirá captar toda vuestra atención desde el principio hasta el final. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-2982108462387504571?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/2982108462387504571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=2982108462387504571' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2982108462387504571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2982108462387504571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/06/la-marcha-radetzky-joseph-roth.html' title='La marcha Radetzky. Joseph Roth'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFK4I4776rI/AAAAAAAAAXw/DVDBxJ05McM/s72-c/JosephRoth.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1037273858813418327</id><published>2008-05-14T11:52:00.000-07:00</published><updated>2008-11-15T03:07:12.434-08:00</updated><title type='text'>Diálogos de Carmencitas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SCs1Mp5HnbI/AAAAAAAAAUo/bPi3zWswGT0/s1600-h/carmencitas+grande.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5200308686249500082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SCs1Mp5HnbI/AAAAAAAAAUo/bPi3zWswGT0/s400/carmencitas+grande.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;He decidido recopilar en un libro quince de los dieciséis relatos escritos hasta el momento en mi blog “Los relatos del acompañante”. Los amigos de BUBOK brindan la oportunidad de publicar tu libro a tu gusto, controlando la portada, el tamaño, el tipo de papel...Creo que el resultado es lo bastante digno como para comprarlo, y a un precio asequible. La forma de pago también es una novedad, pues se puede pagar con cualquier tarjeta, y también mediante el sistema Paypal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los relatos van desde el primero, “Dulce Navidad”, publicado en Diciembre de 2007, hasta “Amaretto sensual”, que apareció en Marzo de este año. He utilizado uno de los relatos, “Al viento le pregunto”, dividiéndolo en dos partes y modificándolo ligeramente, para añadir a la recopilación una presentación y un epílogo. Hay una dedicatoria especial a Edda, fiel lectora de mi blog, que con sus inteligentes comentarios y sus apreciadas palabras de ánimo me ha animado cada semana a seguir con el blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dirección para comprar los libros es la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://felixon.bubok.es/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;http://felixon.bubok.es/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;También tenéis la opción de leer los relatos, gratis, en el blog, cuya dirección es la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://relatosdefelix.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;http://relatosdefelix.blogspot.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;Aunque lo más seguro es que, cuando leáis un par de relatos, estaréis deseando comprar el libro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1037273858813418327?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1037273858813418327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1037273858813418327' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1037273858813418327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1037273858813418327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/05/dilogos-de-carmencitas.html' title='Diálogos de Carmencitas'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SCs1Mp5HnbI/AAAAAAAAAUo/bPi3zWswGT0/s72-c/carmencitas+grande.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1585732412757674360</id><published>2008-04-06T13:10:00.000-07:00</published><updated>2008-11-15T03:07:12.579-08:00</updated><title type='text'>Odessa. Frederick Forsyth</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R_ku9bpgIwI/AAAAAAAAATQ/wHpyKxII7ng/s1600-h/Forsyth,%20Frederick.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186228078822564610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R_ku9bpgIwI/AAAAAAAAATQ/wHpyKxII7ng/s400/Forsyth,%2520Frederick.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Antes de que Frederick Forsyth coqueteara con ese pensamiento más o menos ultraderechista que se le atribuye últimamente, mucho antes, diría yo (Odessa fue escrita en 1972), fue capaz de escribir dos auténticos monumentos a la literatura política de todos los tiempos. No creo equivocarme demasiado si afirmo que tanto “Odessa” como “Chacal” supusoeron un placer para los incipientes lectores de aquella época. Podría haber escogido cualquiera de las dos novelas para esta entrada, ya que me gustó una tanto como la otra, pero he elegido “Odessa” simplemente porque la adaptación cinematográfica que hizo de ella Ronald Neame en 1974, me pareció mucho más acertada que la que hizo de “Chacal” Fred Zinneman en 1973. De la considerada tercera gran novela de Forsyth, “Los perros de la guerra”, ni conseguí leer el libro ni, por supuesto, ver la película. Me pareció mentira, bajo la humilde opinión del lector incipiente que todavía era yo en aquella época, que un autor pudiera degradarse tanto en su tercera novela, después de haber escrito dos auténticos hitos de la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que tanto “Chacal” como “Odessa” supusieron para los lectores de aquella época un éxito parecido al que han podido disfrutar hoy fenómenos como “El código Da Vinci” o “El ocho”, pero infinitamente mejor escritos. Quedaba todavía lejana en el tiempo la aparición de novelas como “El nombre de la rosa” o “La marcha de Radetzky”, que inaugurarían, bajo mi punto de vista, el gusto oficial por la novela histórica propiamente dicha. Los libros no eran entonces un artículo de lujo, como lo son ahora. La edición que tengo de “Chacal”, de Ediciones Reno (¿quien no tiene en su casa “Sinuhe el egipcio” de Reno?). Era un librito modesto, de tapas no blandas, sino blandísimas, coloreadas. La edición de “Odessa”, un poquito más cuidada, es de Plaza y Janés, el número 5 de una colección reciente, llamada “Manantial”, y costaba 75 pesetas, es decir, menos de medio euro. No puedo resistirme a copiar los cuatro primeros títulos de esa colección, que figuran en la sobrecubierta, y que constituyen por sí solos verdaderos iconos de los que por aquellos tiempos empezábamos a leer. El número 1, “El exorcista”, de William Peter Blatty. El 2, “Odessa”, el 3 “Avenida del parque 79, de Harold Robbins (¿no os acordáis?. Posiblemente el primer culebrón), y el 4, “Banco”, de Henry Charriere, que ya se había encumbrado por méritos propios con una obra tan fundamental y nostálgica como “Papillón”, que todos los que tenéis mi edad recordareis sin duda. Simplemente por hurgaros un poquillo en la conciencia, y para situar en cierto modo el campo de acción, os nombraré también “Pelma 1,2, 3”, la ya mencionada “Sinuhe el egipcio” o toda la saga de Sven Hassell, editada también por Reno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Odessa” tiene un comienzo fascinante. Dos personas mueren al mismo tiempo en 1963, el presidente Kennedy, en Dallas, y Salomón Tauber, en Alemania. Un reportero especializado en artículos sobre los bajos fondos, Peter Miller (interpretado en la película por John Voight, el padre de Angelina Jolie, para que nos entendamos) escucha por la radio la noticia de la muerte de Kennedy. Todos los coches de la autopista por la que circula se paran en el arcén, para escuchar mejor la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega a la ciudad, asiste a la retirada del cadáver de una anciano judío, Salomón Tauber, y poco después llega a sus manos un diario, en el que el anciano describe el triste devenir de su existencia en el campo de concentración de Riga, gobernado por el cruel Roschmann (en la película, Maximilian Schell). Cuando finaliza la lectura del diario, por el que ha sido completamente absorbido, Miller se propone encontrar a Roschmann, y para ello emprende una búsqueda por media Europa, entrando en contacto con personas implicadas en los sucesos protagonizados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, tanto de un lado como del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miller conoce a Simon Wiessenthal, el cazador de nazis, personaje real, que se dedicó en cuerpo y alma a perseguir a criminales de guerra nazis para entregarlos a la justicia. Este le pone en contacto con varias organizaciones, que van conduciendo a Miller hasta el mismo corazón de la organización conocida como Odessa, encaminada a ayudar a escapar a los nazis a Latinoamérica o a otros países, proporcionándoles una personalidad falsa y toda la documentación necesaria para que puedan escapar. Una vez en el corazón de la organización, Miller llega hasta el mismo Roschman, presidente de una gran compañía que se dedica a fabricar mísiles para los rusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la novela está enfocada hasta este tenso encuentro, entre el periodista y el antiguo director de un campo de concentración en el que perdieron la vida más de 80.000 personas. El nazi, que parece no haber perdido nada de su ancestral falta de respeto por la vida humana, le pregunta al periodista “pero a usted, ¿qué le importa la vida de unos cuantos judíos más o menos?”, y se queda atónito cuando Miller le responde que nada. El lector se queda entonces también sorprendido, y se sorprende mucho más cuando le recuerda a Roschman un episodio del diario de Salomón Tauber, en el que se describía, casi al final del mismo, la huida que emprendió Roschman, acompañado de unos cuantos prisioneros. Al ir a coger un barco para escapar, un oficial del ejército alemán le cerró el paso, diciéndole que el barco estaba destinado a evacuar a heridos de guerra. Roschman no podía enfrentarse a un militar de un grado superior al suyo, así que simplemente, cuando el otro le volvió la espalda, le descerrajó un tiro en la espalda. Es entonces cuando nos enteramos, al final de la novela, de que aquel oficial era el padre de Miller.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Odessa” está repleta de estrategias para escapar de los antiguos criminales de guerra nazis. Provoca una cierta desazón pensar que la mayoría consiguió escurrir el bulto, y que hoy en día, zonas como Denia, Altea o muchos pueblos de Málaga, además de una gran zona de Paraguay o Uruguay, pueden estar infestadas de ellos y de sus descendientes. Es posible que realmente existieran organizaciones como Odessa, financiadas por las ingentes cantidades de dinero que los nazis les robaron a sus víctimas judías. El mismo Forsyth, en la presentación del libro, agradece a todos los que le han ayudado a escribirlo, y a pesar de considerar que es una buena costumbre citar los nombres de las personas hacia las que va destinado ese agradecimiento, en el caso de “Odessa” es mejor no hacerlo, ya que muchos de sus confidentes son antiguos nazis que prefieren permanecer en el anonimato, y otros que, a pesar de no habérselo pedido, Forsyth considera más sensato que no se conozca su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que fue a partir de este libro, y concretamente a partir del episodio final, cuando aparece el padre de Miller, un oficial alemán condecorado por la Wermacht al que le asqueaba la actuación de los nazis tanto como a cualquiera que no fuera alemán, cuando aprendí a separar el grano de la paja. Hasta entonces, para los profanos, tanto el ejército alemán como los nazis formaban parte del mismo infierno. La visión reiterada y repetida de películas en las que los alemanes eran tontos, y un grupo de comandos era capaz de derrotarlos casi sin pestañear (“Los cañones de Navarone”, por ejemplo, muy en boga por aquel entonces) había ayudado sin duda a fomentar esa idea. Fue a partir de la lectura de Odessa, de la lectura de los libros de Sven Hassell, en los que se muestra un odio feroz por parte del ejército hacia todo lo que oliera a nazi o a Gestapo, o a través de películas tan magníficas como “La noche de los generales” o “La cruz de hierro”, cuando comencé a tomar conciencia de que todos los ejércitos están compuestos de seres humanos, tan hartos de la guerra como el enemigo que tienen enfrente, y simples peones, en definitiva, de intereses inmundos en los que lo que menos prima es el respeto al ser humano. De una forma mucho más suave que la que se utiliza ahora en un fútil intento por reflejar lo mismo con algunos últimos títulos (“El señor de la guerra”, “El hundimiento”, “Diamantes de sangre”...), empezábamos entonces a tomar conciencia de la importancia que sobre cualquier otra circunstancia tiene en este mundo el derecho de todo ser humano, proceda de donde proceda, a ser respetado. Miller se convierte, por un interés personal tan admirable como novelesco (vengarse de la muerte de su padre), en el azote de uno de esos personajes, Roschman, que si se les deja son capaces de cargarse el mundo, a las primeras de cambio, de un par de misilazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Odessa”, una gran novela que marcó toda una forma de escribir y de leer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1585732412757674360?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1585732412757674360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1585732412757674360' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1585732412757674360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1585732412757674360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/04/odessa-frederick-forsyth.html' title='Odessa. Frederick Forsyth'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R_ku9bpgIwI/AAAAAAAAATQ/wHpyKxII7ng/s72-c/Forsyth,%2520Frederick.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-8121144088048799907</id><published>2008-03-30T13:52:00.000-07:00</published><updated>2008-11-15T03:07:12.913-08:00</updated><title type='text'>El Jarama. Rafael Sánchez Ferlosio</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-__cLpgIrI/AAAAAAAAASo/Vjsyx2BcY6g/s1600-h/Rafael_Sanchez_Ferlosio2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183642555755012786" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-__cLpgIrI/AAAAAAAAASo/Vjsyx2BcY6g/s400/Rafael_Sanchez_Ferlosio2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;“El Jarama” ganó el premio Nadal en su edición de 1955, y el premio de la crítica en 1956. Desde el principio de su existencia, el libro fue unánimemente elogiado por la crítica, tanto nacional como internacional, que lo valoró tanto por su impacto, al relatar lo que relataba de la forma en que lo relataba, como por su posterior influencia en la literatura española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro describe, de manera realista, la jornada de un grupo de once amigos, que salen de excursión un domingo de verano para pasar el día a la orilla del río. La acción transcurre, durante dieciséis horas, en dos escenarios: la taberna de Mauricio, un merendero donde la clientela habla, ríe, come, juega a las cartas y deja pasar perezosamente las horas, y una arboleda cercana, refugio de bañistas improvisados. Tal y como se recoge en la sobrecubierta de la novela, Sánchez Ferlosio describe a la perfección “los baños, los escozores provocados por el sol, las paellas, los primeros escarceos eróticos y el resquemor ante el tiempo que huye, haciendo inminente la amenaza del lunes. Al acabar el día, un acontecimiento inesperado colma la jornada de honda poesía y dota a la novela de una extraña grandeza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera Sánchez Ferlosio podía ser consciente de la enorme grandeza de su novela. De hecho, siempre ha renegado de la misma, diciendo que es su peor libro, y en todas las entrevistas que ha concedido ha tratado de restarle importancia a uno de los hitos más grandes de la literatura universal. Una prueba palpable de que en muchas ocasiones la obra supera el propio criterio del que la ha realizado, por muy extraña que parezca esta circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan profundo es el desprecio de Ferlosio hacia su propia creación, que como nota a la sexta edición escribe lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Como quiera que a lo largo de los nueve años que la presente novela lleva a merced del público han sido no pocas las personas que, creyendo hacer un cumplido a mi propia obra, me han dicho “lo que más me gusta es la descripción geográfica del río con que se abre y se cierra la narración” y visto que las comillas que acompañan a esta descripción no surten –a falta de otra indicación, cuya omisión hoy me resulta del todo imperdonable- los efectos de atribución –o de no atribución- deseados, es mi deber consignar aquí de una vez para siempre su verdadera procedencia, devolviendo así al extraordinario escritor a quien tan injusta como atolondradamente ha sido usurpada, la que yo también, sin sombra de reticencia ni modestia, coincido en considerar como mucho la mejor página de prosa de toda la novela. Puede leerse, con leves modificaciones, en...(se trata de un volumen geográfico de la provincia de Madrid). Aunque solo me pueda servir como atenuante, he de añadir en mi descargo que fueron precisamente las pequeñas alteraciones por medio de las cuales ajusté el texto original de Don Casiano a mis propias conveniencias prosódicas –toda vez que el comienzo y el final de un libro son lugares prosódicamente muy condicionados- las que pesaron en mi ánimo para resolverme a omitir la procedencia. Pero conservar el equívoco sería hoy, por mi parte, amén de la violación de las más elementales normas de cortesía literaria que en todo caso supondría, y a la vista de cómo han ido las cosas, la más escandalosa ingratitud”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que nos viene a decir Ferlosio en esta parrafada, ni más ni menos, es que la descripción que empieza al principio y termina al final, del recorrido geográfico del río, que además no es suya, es sin duda lo mejor de la novela. Una descripción que, si bien tiene un alto grado de simbolismo relacionado con la propia trama de la novela, como más adelante comentaré, y que desde luego está dotada de una gran fuerza descriptiva, no resulta ser sino una parte muy ajena a lo que se nos cuenta en la novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca he entendido esta negación de Ferlosio hacia su propia grandeza. Me da a veces la impresión incluso de que su personalidad, y la forma de escribir otras obras, como “Las industrias y andanzas de Alfanhui”, por ejemplo, o la misma nota que acabo de transcribir literalmente, poco o casi nada tienen que ver con el soberbio estilo realista de que hace gala en “El Jarama”. Podría pensarse que el escritor tuvo un arrebato de creatividad cuando escribió la novela por la que, al parecer a su pesar, pasó a ser reconocido como un prestigioso autor literario. Otras veces creo que el repudio se debe únicamente a un capricho, a un recurso defensivo en el que trata de manifestar su personalidad por encima de su propia obra. Del mismo modo en que Unamuno vertió esa potestad suya para hacer con sus personajes en esa maravilla de la literatura titulada “Niebla”, Ferlosio parece darse cuenta, o creer en su interior, que “El Jarama” en realidad no le pertenece, y expresa su rechazo tratando la obra de mediocre, cuando en realidad no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Jarama” supone un antes y un después en la forma de narrar. Los once amigos que vienen de la ciudad a pasar la jornada en el campo muestran sin pudor sus “moderneces”, por decirlo de alguna manera, a los habitantes de los pueblos cercanos, mucho menos acostumbrados que ellos a los pantalones en las chicas o a la moto de una de las parejas del grupo de once amigos, que ha venido antes, “muy descansados y sintiendo el fresquito en la cara”. Se representan así en la novela dos grupos bien diferenciados, distantes en ideas pero cercanos en sus ganas de disfrutar de un domingo que se les evapora entre las manos a medida que avanzan las horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jornada transcurre tranquila, con las chicas advirtiendo a los chicos para que tengan cuidado con el vino, que al final arruina las fiestas, con las digestiones después de las comidas, con la ropa amontonada a la orilla del río, con las risas, con los pequeños enfados...Todo un microcosmos de placidez que se rompe de repente cuando la pobre Lucita, una de las chicas más jóvenes del grupo, se adentra en el río y se ahoga sin remisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las escenas que describen el triste final de la chica están escritas con un ritmo perfecto. La noche empieza a adueñarse de la zona. Una pareja de amigos está nadando, posiblemente el último baño, y escucha, al tiempo que entrevé un poco más adelante a Lucita, que parece chapotear de forma nerviosa. Después, la chica desaparece. Cuando Sebastián, uno de los nadadores, quiere ir a buscarla, su novia le retiene desesperada, temerosa de que corra la misma suerte que la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espaldas ennegrecidas por la penumbra, de bañistas que ya casi daban por finalizada la jornada lúdica, contemplan en silencio el cadáver de la chica en la orilla del río. Es entonces cuando hace su aparición en escena un tercer grupo de personas, el juez, guardias civiles y empleados de la funeraria, que ponen la macabra nota de profesionalidad, ya que parecen estar más que acostumbrados a este tipo de sucesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela finaliza con el grupo de amigos deshecho, entristecido y roto por lo que acaba de ocurrir. El último párrafo enlaza directamente con el primero, aunque es bastante más breve:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entra de nuevo en terreno terciario y recibe por la izquierda al Henares, en Mejorada del campo. En Vaciamadrid recoge al Manzanares por la orilla derecha, por abajo del puente de Arganda; y en Titulcia al Tajuña, por la izquierda. Suministra a la grande acequia llamada Real del Jarama, y ya en las vegas de Aranjuez entrega sus aguas al Tajo, que se las lleva hacia occidente, a Portugal y al Océano Atlántico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Jarama” representó el primer intento serio de novela social española. Se trataba de mostrar al lector la vida de la gente de la calle, como en una especie de neorrealismo italiano modelado al gusto de la sociedad española. La trágica muerte de Lucita representa para muchos la fragilidad del ser humano cuando se enfrenta a la naturaleza. Y es precisamente en esta interpretación en la que se suele fundamentar la colocación por parte de Ferlosio, abriendo y cerrando el relato, del implacable devenir de un río que no cambia su rumbo o su forma de discurrir en función de los acontecimientos que sucedan en sus aguas, por muy dolorosos que resulten para esa frágil parte de la vida que es el ser humano. Contundente, implacable, el río prosigue su camino desde la sierra madrileña hasta el océano que lo recoge. El devenir humano no tiene ninguna de las características de cualquier elemento natural, como ser un río, y su devenir depende la mayor parte de las veces de elementos, fuerzas y circunstancias que nadie puede ni controlas ni tan siquiera prever.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que magistralmente trata de hacernos ver Ferlosio con su novela, por mucho que el mismo niegue su validez.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-8121144088048799907?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/8121144088048799907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=8121144088048799907' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/8121144088048799907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/8121144088048799907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/03/el-jarama-rafael-snchez-ferlosio.html' title='El Jarama. Rafael Sánchez Ferlosio'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-__cLpgIrI/AAAAAAAAASo/Vjsyx2BcY6g/s72-c/Rafael_Sanchez_Ferlosio2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-2080571604212007857</id><published>2008-03-22T15:53:00.000-07:00</published><updated>2008-11-15T03:07:13.427-08:00</updated><title type='text'>Mort Cinder, de Breccia y Oesterheld</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQH7pgIhI/AAAAAAAAARY/IRS-qe4Z-lw/s1600-h/breccia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180705412304871954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQH7pgIhI/AAAAAAAAARY/IRS-qe4Z-lw/s320/breccia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQN7pgIiI/AAAAAAAAARg/bZ-UM4G9kiE/s1600-h/mort+cinder.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQArpgIgI/AAAAAAAAARQ/IpVJzrTE-xU/s1600-h/Oesterheld.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180705287750820354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQArpgIgI/AAAAAAAAARQ/IpVJzrTE-xU/s320/Oesterheld.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Traigo por primera a vez a estas páginas, y con la intención inequívoca de que sirva de precedente, un libro de cómics, porque creo que algunos cómics son tanto o más dignos que muchos libros, y porque estoy seguro de que los aficionados a la historieta, sobre todo con unos cuantos años a vuestras espaldas, estaréis completamente de acuerdo conmigo en que “Mort Cinder” un antes y un después en la obra gráfica procedente de Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La edición que tengo de “Mort Cinder” la editó cuidadosamente Lumen en 1980. En la presentación hay una fotografía en la que aparecen los máximos representantes de los dibujantes de historietas de allende los mares, a saber: Vasco Granja, Oski, Quino, Mordillo, Alberto Breccia, Sanmpayo, Sergi Aragonés, Altan, Skiaffino, Paiva, Enrique Breccia y José Muñoz. Todos ellos eran grandes conocidos de los que leíamos revistas como “Tótem”, “Mad”, “1984”, “Rambla”, “Blue Jeans”, “Vertigo”, “Metal Hurlant” o incluso “El víbora”, por citar unas cuantas. Los nombrados más arriba capitaneaban las filas del cono sur. Como compañeros suyos estaban los franceses, encabezados por Moebius, Druillet, Bilal, Tardi, Lauzier (del que sin duda hablaré en una próxima entrada), Dionnet y Gal y otros muchos. Entre los españoles, destacar a Luis García, Carlos Jiménez, Josep María Beá, Fernando Fernández, Esteban Maroto y el siempre críptico, pero sensacional Enric Sió. Sirva esta rememoración a modo de situación temporal de la época en la que adquirí mi flamante libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me puedo resistir a copiaros un fragmento, escrito por Oesterheld en 1972, en el que se resume de forma magistral la esencia, la filosofía que inunda cada una de las páginas de la obra que comento hoy:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Las cosas viejas quedan impregnadas de la vida que las envolvió. Pero pocos pueden captar las angustias, las emociones que quedaron atrapadas, fósiles invisibles, dentro de las cosas viejas. Soy de esos pocos, por eso mi vocación de anticuario. Y mi fascinación por los templos, del credo que sean. Tanto ruego, tanta esperanza, tanto dolor duermen en los muros de un templo. También mi fascinación por las armas, cargadas para siempre de la muerte que alguna vez dieron. Muerte quizá criminal, quizá liberadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mort Cinder capta más, mucho más que yo o cualquier otro, toda esa vida cristalizada para siempre. Mort Zinder es quizás esa vida que se quedó incrustada en la materia inerte (nunca diré muerta) de las cosas. Y digo quizá porque ni yo, que viví tanto tiempo con el, sabría decir quien es Mort Cinder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro está dividido en diez historias. La primera, bastante corta, se titula “Ezra Winston, el anticuario”, y nos presenta a Ezra, un venerable anciano al que le sucede un acontecimiento sobrenatural de difícil explicación, y por lo que se deduce de la lectura y de su sorpresa, por primera vez en su vida. En esta ocasión no aparece todavía el personaje principal de la saga, el mismo Mort Cinder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQW7pgIjI/AAAAAAAAARo/rK-Yl4V9Rm4/s1600-h/mort+cinder.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180705670002909746" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQW7pgIjI/AAAAAAAAARo/rK-Yl4V9Rm4/s400/mort+cinder.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es en la segunda, “Los ojos de plomo”, de gran duración, en donde se establece la estrecha relación entre Ezra y Mort Cinder, un enigmático personaje, al parecer asesino, al que se había ahorcado un par de semanas antes. Los inquietantes personajes cuyos ojos parecen de plomo que dan título a la historia, una enigmática araña que aparece grabada en ciertos personajes que poco o nada parecen tener que ver, al menos al principio, con la historia que se está contando, el extraño doctor Angus, cuyo cerebro es tan potente que la cavidad craneal se le ha quedado pequeña y ha decidido expandirse invadiendo el cerebro de los personajes de ojos de plomo, y la presencia del resucitado Mort Zinder, que surge del ataud en el que le habían confinado, conforman una historia delirante, llena de acción y sumamente sugerente, en la que el pobre Ezra se ve envuelto sin apenas quererlo. La historia, que es la de más larga duración de todo el volumen, finaliza con un acuerdo entre el anticuario y el inquietante Mort, por el que el primero contrata al segundo para que le ayude a clasificar las innumerables antigüedades guardadas en su tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “La madre de Charlie” asistimos por primera vez a una demostración de los sorprendentes poderes de Mort. El y Ezra contemplan a una anciana en el andén de una estación de ferrocarril. Mort la conoce, y cuando Ezra quiere darse cuenta, Mort se ha levantado para internarse entre la niebla que abraza los olmos del luger. Cuando le sigue, ambos aparecen en 1917, en plena batalla de la Primera guerra mundial. Lo que ocurre entre Mort, el soldado Charlie y la anciana, es algo que no quiero desvelaros, por si alguna vez tenéis la gran suerte de poder leer esta joya. Comentaros solamente que el episodio tiene una gran carga de emotividad y comportamiento humano ante circunstancias tan terribles como las que se pueden presentar en una gran batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue el recorrido con “La torre de Babel”, en la que Mort nos cuenta la historia de cuando era un pobre esclavo que participó en la construcción que da nombre a la historia. Una torre en la que, según se recoge en el génesis, “por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra. Os sorprendería descubrir el motivo por el cual, según la historia que nos cuenta Mort, se decidió acometer tan magnífica obra. Os invito a descubrirlo leyéndola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En la penitenciaría. Marlin” y “En la penitenciaría. El frate”, nos cuentan dos aventuras relacionadas, de los tiempos carcelarios de Mort, y en la que aparecen diferentes personajes, a cual más interesante y embaucador. Son posiblemente las narraciones más anodinas del libro, aunque mantienen siempre la capacidad de sorpresa y de final sorprendente a los que acostumbra el magnífico guionista Oesterheld, como ya demostrara en la universalmente famosa saga de “El eternauta”, merecedora por sí sola de otra entrada similar a esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “La tumba de Isis”, Ezra y Mort viajan a Egipto, y gracias a los conocimientos de Mort, que participó como esclavo en la construcción de la tumba de Isis, consiguen ayudar a Stellus, un extraño individuo que pretende reunirse para siempre con el gran amor de su vida, que no es otra que la misma Isis. Fascinante aventura, con sorprendente final, en la línea de todas las demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya podéis imaginar, a tenor de lo que os he contado hasta ahora, la trama de una aventura que se llama “La nave negrera, la siguiente en nuestro fascinante viaje a través de la personalidad de ese viajero en el tiempo. Mort, enrolado como marinero en un buque que transporta esclavos, ayuda a uno de ellos a escapar a través de un agujero en el casco, y a regresar a su casa. Este relato es corto, y no tiene otro sentido que el poner de manifiesto la brutalidad de los que se dedicaban a tan macabro negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El vitral” es probablemente la historia más inquietante de todo el libro. Un individuo le vence a Ezra un extraño vitral de procedencia desconocida, que al parecer ha mantenido en su casa durante varios siglos. Al parecer, la pieza ha estado presente en los arcaicos tiempos de los sacrificios humanos que practicaban los incas invocando la frialdad de la Luna. Bajo la influencia del vitral, el anticuario sufre un ataque y trata de matar a Mort, que se libra de casualidad del sacrificio al que quería someterle Ezra, que se ha transmutado en improvisado sacerdote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y finalizamos el recorrido con “La batalla de las Termópilas”, en la que no se nos cuenta ni más ni menos que eso, la épica batalla en la que el rey espartano Leonidas resistió con apenas trescientos hombres durante varios días al ejército de Jerjes, el persa, formado por más de veinte mil soldados. En esta ocasión, Mort es Dieneces, un espartano que participó en la batalla hasta el final, tan hasta el final, que se convirtió en el único superviviente. No defrauda el relato de tan magno acontecimiento histórico. Fiel a la realidad, Oesterheld nos trae todo lo que ya sabemos, las frases históricas que pronunció Leónidas, la incomparable superioridad en el combate de los espartanos frente a los persas, La desesperación de jerjes, los inmortales, el paso en las montañas...Nada falta en el relato, perfectamente ambientado gráficamente por la calidad artística de Breccia. Me atrevería a decir que mi fascinación por el episodio espartano se produjo precisamente después de la lectura de esta narración, muy anterior en el tiempo a la que realizó Miller, que sirvió a su vez como punto de partida de la magnífica película “300”. La narración finaliza, junto con el libro comentado, con Mort Cinder de espaldas, en una gran viñeta, caminando hacia un desconocido destino en cualquier otro lugar, y seguramente en cualquier otro tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una edición más moderna de la historia, que data más o menos del año 2004 y que lanzó Planeta de Agostini. Os recomiendo encarecidamente que os hagáis con ella, tanto los aficionados a la historieta con mayúsculas como los que no lo sois todavía. Os aseguro que no os defraudará.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-2080571604212007857?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/2080571604212007857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=2080571604212007857' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2080571604212007857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2080571604212007857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/03/mort-cinder-de-breccia-y-oesterheld.html' title='Mort Cinder, de Breccia y Oesterheld'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R-WQH7pgIhI/AAAAAAAAARY/IRS-qe4Z-lw/s72-c/breccia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-5123026274435172849</id><published>2008-03-16T11:32:00.000-07:00</published><updated>2008-11-15T03:07:13.832-08:00</updated><title type='text'>Los santos inocentes. Miguel Delibes</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R91qaVd8c3I/AAAAAAAAAQA/uX7rtTJawZ0/s1600-h/delibes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178412147217822578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R91qaVd8c3I/AAAAAAAAAQA/uX7rtTJawZ0/s400/delibes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No voy a entrar en polémica sobre si Camilo José Cela o Miguel Delibes, porque para mi no existe ninguna polémica: Miguel Delibes es infinitamente mejor escritor que el otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, y posiblemente debido a una especie de masoquismo literario para el que no soy capaz de encontrar explicación, he leído bastante más del gallego que del vallisoletano. Supongo que las trazas de afición marcadas en el colegio, a través de las dos series del libro “Senda”, ese gran ladrillo de color marrón publicado por Santillana para séptimo y octavo de EGB, le hacían los honores al autor de “La colmena” por alguna especie de compromiso que se me escapa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Salvando esta especie de torcedura en mi camino literario, tengo que reconocer que, en las pocas ocasiones en las que me he acercado a Miguel Delibes, todo lo que he leído me ha entusiasmado, cosa que no puedo decir del otro, pues únicamente considero “La familia de Pascual Duarte” y la mencionada “La colmena” como muy interesantes. El resto de lo que escribió, incluyendo “Viaje a la Alcarria”, me parece impregnado de la pretenciosidad que proporciona la gloria, muy marcada en el caso de Camilo José Cela, una personalidad ligeramente soberbia para mi gusto, sin que esto le reste méritos, que los tiene, a su forma de escribir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A Miguel Delibes siempre le he visto más sencillo, más humilde, más tímido, si queréis, pero infinitamente más cautivador y demoledor cuando coge la pluma. Si bien no comparto su afición a la caza, respeto profundamente su planteamiento vital, sin grandes fuegos de artificio, retirado en el campo al que tanto ama, y haciendo lo que le gusta sin grandes alardes de exhibición. Es posible que nunca se plantee construir una fundación, pero es que tampoco le hace falta. A Camilo José Cela te lo imponen, tanto en la educación (al menos en mi época, cuando la educación era interesante) como a través de los medios de comunicación. Todavía recuerdo la encuesta que se hizo en España, en la que se le preguntaba a la gente quien era más merecedor del nobel, si Camilo José Cela o Aleixandre. En una patética muestra de opinión fallera, todo el mundo elegía a Cela, porque le sonaba de los pedos, los eructos y cosas así. A Miguel Delibes, en cambio, se le busca, y la única forma de encontrarle es a través de la literatura.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Delibes escribió “Los santos inocentes" en 1981. La edición que tengo, de cubierta de color marfil y el nombre y la firma del autor en líneas doradas, es de 1984, y pertenece a una colección que sacó Seix Barral con el nombre de “Literatura contemporánea”, en la que se publicaron también, por ejemplo, “Bearn o la sala de las muñecas”, “Rayuela”, “Abbadon el exterminador” y “Confesiones de una máscara”, por citar algunos de los títulos que me vienen ahora a la memoria. “Los santos inocentes” es una novela muy cómoda, muy corta, de gran poder descriptivo, escrita en un tono que recuerda la forma de hablar de las gentes del campo que la protagonizan. Se divide en seis libros, de título sencillo, para poder recordarlo. “Azarías”, “Paco el bajo”, “La milana”, “El secretario”, “El accidente” y “El crimen”. El título del último libro, cuidadosamente elegido, nos informa ya desde el principio que la acción desembocará indefectiblmente en tragedia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La historia que nos narra Delibes en “Los santos inocentes” habla de la desigualdad, del servilismo, de la dominación del rico sobre el pobre que se abatió como una sombra negra sobre gran parte del territorio español, fragmentado en enormes latifundios en los que el señorito tenía poder de vida y muerte sobre su inmenso ejército de esclavos, aparceros, cuidadores, mamporreros, criados y agricultores. El máximo honor para una familia de campesinos que tuviera su infrahumana vivienda en la finca del señorito, consistía en que alguno de sus hijos llegara a despertar la atención del señor o de la señora y le permitieran entrar a servir o a cocinar en la casa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Parece que nos estamos refiriendo a una época lejana en el tiempo, coincidente con los señores feudales que mandaban en Europa antes de la llegada de los estados. Nada más lejos de la realidad. La novela se desarrolla en una época muy cercana, demasiado cercana, diría yo, en un tiempo situado entre la guerra civil y la década de los sesenta o setenta. Basándose en conceptos tan anacrónicos como la religión y el fomento de la ignorancia más absoluta, los señores vivían a cuerpo de rey a costa de sus esclavos. Porque Azarías, Paco el Bajo, la Régula, el Críspulo, la Pepa, el Facundo y el Crespo no eran más que eso, esclavos, en el sentido más puro y duro de la palabra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Delibes deja una puerta abierta a la esperanza con el Quirce, el hijo de Paco el Bajo, y su hermana, que parecen ser los primeros en darse cuenta de que aquello no tiene sentido. A pesar de los esfuerzos de su padre por hacerle entrar en vereda, Quirce se muestra rebelde, reacio a hacerle la rosca a los amos. Lo define muy bien el señorito cuando le pide a Paco que le acompañe a cazar, a pesar de tener la pierna escayolada. “No me gusta ir con Quirce, Paco. Parece que me está haciendo un favor”. En eso consistía el dominio, la maestría sobre la plebe. El esclavo tenía que ser plenamente consciente de que su puesto era ese, el de servir, sin concesiones, con la alegría de estar recogido bajo el ala protectora de los amos. La limosna que reparte entre los campesinos la madre del señorito con motivo de la comunión de su nieto (la religión, siempre la religión omnipresente) es un regalo del cielo, y así tienen que recibirla las tristes sombras humanas a las que se les permite, en un alarde de generosidad cristiana, recoger las migajas que los amos se dignan tirar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo este tinglado puede mantenerse, entre otras razones, por el fomento de la ignorancia. El mismo Azarías, al comienzo del libro, desprecia los esfuerzos de su hermana, la Régula, por ilustrar a sus hijos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“A su hermana, la Régula, le contrariaba la actitud del Azarías porque ella aspiraba a que los muchachos se ilustrasen, cosa que a su hermano se le entojaba un error, que “luego no te sirven ni para finos ni para bastos”, pontificaba con su tono de voz brumoso, levemente nasal”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Delibes no admite concesiones en este sentido. A sus ojos, tan culpables son los esclavos por ese desprecio secular a la cultura o al simple saber escribir, como los amos que fomentan esa ignorancia, a pesar de sus esfuerzos, en una magistral escena en la que el señorito llama a la Régula para que le demuestre a un dipolomático extranjero que sabe garabatear su nombre en un papel, para demostrar lo contrario. Es inútil. La única forma de tener a los criados contentos es evitar que piensen, y eso es sencillo si al pensamiento se anteponen conceptos tan claros como el temor a Dios o el deber hacia el poderoso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Creo que no desvelo nada importante si expongo que toda la novela se precipita, por circunstancias a veces provocadas y a veces fortuitas, a la tragedia final, que no es otra que el asesinato del señorito por parte de Azarías, después de que este, en un alarde de soberbia, y sin poder controlar sus ansias de matar algo, dispara contra la milana del pobre Azarías. En este sentido, creo que no he escuchado otro alarido de satisfacción más importante en un cine, que cuando al pobre Juan Diego se le descompone el rostro al ser ahorcado por Azarías, un personaje de fuerza sobrehumana magistralmente interpretado por un Paco Rabal, que creo que demostró a partir de esta película que podía desempeñas perfectamente otros papeles que no fueran los de galán, e incluso mucho mejor.&lt;br /&gt;Ya que estamos, decir que la adaptación cinematográfica de “Los santos inocentes” es una de las más conseguidas del cine español. Resuenan todavía en los tímpanos los desgarradores gritos de la niña chica, las pobres excusas de Paco el Bajo para no acompañar a cazar al señorito (Alfredo Landa abandonó en esta película sus papeles casposillos) y los silbidos y gritos de Azarías llamando a su milana. A pesar de la crudeza y tristeza de la trama, que preside tanto la novela como la película, existen algunos momentos poéticos, protagonizados sobre todo por Quirce y su hermana, que encarnan esa especie de luz al final de las tinieblas, dejando ver que esa situación tiene ya los días contados para las generaciones futuras. Sin embargo, la máxima poesía, el memorable hallazgo de Delibes para la literatura universal de todos los tiempos, es la extraña relación que se establece entre Azarías y esa milana, que representa la libertad, el libre albedrío de un ser que vuela porque está hecho para volar. Me resulta imposible leer uno de los párrafos más emotivos que haya leído jamás sin emocionarme. Es un honor compartirlo con todos vosotros:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“ En estas se presentó el Críspulo, y luego el Rogelio, y la Pepa, y el Facundo, y el Crespo, y toda la tropa, los ojos en alto, en la veleta de la torre y la grajilla, indecisa, se balanceaba, y el Rogelio reía.&lt;br /&gt;cría cuervos, tío&lt;br /&gt;Y el Facundo,&lt;br /&gt;A ver, de que cogen gusto a la libertad,&lt;br /&gt;Y porfiaba la Régula&lt;br /&gt;ae, Dios dio alas a los pájaros para volar,&lt;br /&gt;Y al Azarías le resbalaban los lagrimones por las mejillas y el trataba de espantarlas a manotazos y tornaba a su cantinela,&lt;br /&gt;milana bonita, milana bonita&lt;br /&gt;Y, según hablaba, se iba apartando del grupo, apretujado a la sombra caliente del sauce, los ojos en la veleta, hasta que quedó, mínimo y solo, en el centro de la amplia corralada, bajo el sol despiadado de julio, su propia sombra como una pelota negra, a los pies, haciendo muecas y aspavientos, hasta que, de pronto, alzó la cabeza, afelpó la voz y voceó,&lt;br /&gt;¡quiá!&lt;br /&gt;Y, arriba, en la veleta, la grajilla acentuó sus balanceos, oteó la corralada, se rebulló inquieta, y volvió a quedar inmóvil y el Azarías, que la observaba, repitió entonces&lt;br /&gt;¡quiá!&lt;br /&gt;Y la grajilla estiró el cuello, mirándole, volvió a recogerlo, tornó a estirarlo y, en ese momento, el Azarías, repitió fervorosamente,&lt;br /&gt;¡quiá!&lt;br /&gt;Y, de pronto, sucedió lo imprevisto, y como, si entre el Azarías y la grajilla se hubiera establecido un fluido, el pájaro se encaramó en la flecha de la veleta y comenzó a graznar alborozadamente,&lt;br /&gt;¡quiá, quiá, quiá!&lt;br /&gt;Y en la sombra del sauce se hizo un sielncio expectante y, de improviso, el pájaro se lanzó hacia delante, picó, y ante la mirada atónita del grupo, describió tres amplios círculos sobre la corralada, ciñéndose a las tapias y, finalmente, se posó sobre el hombro derecho del Azarías y comenzó a picotearle insistentemente el cogote blanco como si le despiojara y Azarías sonreía, sin moverse, volviendo ligeramente la cabeza hacia ella y musitando como una plegaria,&lt;br /&gt;Milana bonita, milana bonita.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-5123026274435172849?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/5123026274435172849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=5123026274435172849' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/5123026274435172849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/5123026274435172849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/03/los-santos-inocentes-miguel-delibes.html' title='Los santos inocentes. Miguel Delibes'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R91qaVd8c3I/AAAAAAAAAQA/uX7rtTJawZ0/s72-c/delibes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1484896786067786677</id><published>2008-03-08T08:17:00.000-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:14.318-08:00</updated><title type='text'>Cuentos de la taberna del ciervo blanco. Arthur C. Clarke</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R9K93Vd8cjI/AAAAAAAAANk/ypoh_yFAzHE/s1600-h/acc.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175407680155316786" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R9K93Vd8cjI/AAAAAAAAANk/ypoh_yFAzHE/s400/acc.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Uno de los saludables beneficios que me está reportando la redacción de este blog sobre libros, entre otros muchos, es que estoy releyendo, antes de escribir cada entrada, verdaderas joyas de la literatura que en su momento me entusiasmaron con la misma firmeza que hoy en día. Después de haber leído durante todos estos años libros de todo tipo, resulta muy grato reencontrarse con estos amigos, fieles acompañantes de mi adolescencia y juventud. A lo único que me ha ayudado la experiencia lectora es a poder separar el grano de la paja en muchas ocasiones, y os puedo asegurar que los libros comentados son los mejores que he leído nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el caso de “Cuentos de la taberna del ciervo blanco”, de Arthur C. Clarke. Al rebuscar en las profundidades de mi biblioteca he conseguido por fin encontrarlo en una zona que podría denominarse como “Raíces”, por estar compuesta de los libros más antiguos, los primeros que despertaron mi afición a la lectura. Allí estaba, amarillenta y desencuadernada por el tiempo, la edición de bolsillo de Alianza editorial, la segunda, de 1979. Es un librito delgado, de 177 páginas, con una portada muy original, en la que se ve media cabeza humana en blanco y negro, calva, de la que salen hacia arriba varios cables de colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la modestia del libro, tanto en lo que se refiere a su tamaño como a su presentación, nadie podría sospechar lo que representó su lectura para un chaval de unos dieciocho años, que empezaba por aquel entonces una incierta peripecia universitaria y que devoraba, literalmente, todo lo que cayera en sus manos. Porque fueron los “Cuentos de la taberna del ciervo blanco”, amigos, los que impulsaron en mi unas ganas irrefrenables de ponerme a escribir como un loco. Así de sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El volumen recoge quince cuentos escritos por Arthur C. Clarke entre 1953 y 1956, en localizaciones tan dispares como Nueva York, Miami, Colombo, Londres y Sydney. Todas las historias se desarrollan en un pub londinense, “El ciervo blanco”, y son narradas por Harry Purvis, uno de los parroquianos. A pesar de la fama del autor como escritor de ciencia ficción, en esta ocasión dicho estilo brilla por su ausencia. No se desarrolla la trama en un futuro más o menos lejano, sino en el presente, y las historias narran con gran amenidad y podría decirse que hasta simplicidad, los absurdos a los que se podrían llegar si se aplicaran a ultranza los conocimientos científicos, unos reales y otros inventados, que conformaban la comunidad tecnológica en la época en la que se escribió el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos cuenta así, por ejemplo, “Silencio por favor”, un relato en el que se crea una máquina para producir silencio, “La melodía ideal”, que recrea una máquina para fabricar melodías perfectas, otro relato en el que otra máquina reproduce el placer sexual, otro en el que las computadoras de un centro militar se vuelven pacifistas de repente y empiezan a boicotear su trabajo, otro en el que un hombre pretende arar el mar, otro en el que unas colonias de termitas son capaces de adquirir conocimientos humanos... Sorprendentes historias, que nadie de los que escucha a Purvis, un público cada vez mayor, es capaz de dilucidar si son reales o se deben únicamente a la desatada imaginación del narrador. Los finales, siempre inesperados y muy imaginativos, provocan en el lector y en los bebedores del “Ciervo Blanco” la necesidad de escuchar o de leer el próximo relato. Resulta imposible sustraerse a la descarada magia de Purvis, a su ilimitada capacidad narrativa y a su desparpajo a la hora de describir una máquina irreal como si se tratara de un elemento de andar por casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor, en el prólogo a su libro de relatos, nos dice que en más de una ocasión, la ciencia ha terminado por darle la razón en lo que se refiere a algún experimento o maquinaria de las que describe en sus relatos. Los efectos, la mayoría de las veces no del todo los esperados, han terminado por comprobarse en algunos experimentos científicos de última generación (por aquellos tiempos, se entiende)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clarke nos aclara en el prólogo de su obra que “El ciervo blanco” existió en realidad. Se trataba de la taberna “El caballo blanco”, en Fletter Lane, al norte de la calle Fleet de Londres. Al parecer, después de la Segunda Guerra Mundial, se reunía en ese lugar una parte importante de los aficionados a la ciencia ficción de Londres. Cuando el dueño del bar, Lew Mordecai, se trasladó a otro local al que llamó “El Globo”, en Hatton Garden, en pleno barrio de los diamantes, toda la parroquia se trasladó con el. Cuando escribe el prólogo, Clarke dice que muchos escritores y editores jóvenes, así como visitante del mundo entero, siguen reuniéndose en ese local todos los martes de cada mes, a pesar de que el propio Clarke reconoce que no entiende nada de lo que se habla ahí.&lt;br /&gt;“A veces tengo que recordarles que no conocí a Jules Verne, y ni tan siquiera, desgraciadamente, a H.G Wells”. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1484896786067786677?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1484896786067786677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1484896786067786677' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1484896786067786677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1484896786067786677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/03/cuentos-de-la-taberna-del-ciervo-blanco.html' title='Cuentos de la taberna del ciervo blanco. Arthur C. Clarke'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R9K93Vd8cjI/AAAAAAAAANk/ypoh_yFAzHE/s72-c/acc.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-6752261671158068186</id><published>2008-03-01T13:48:00.001-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:14.454-08:00</updated><title type='text'>El gatopardo. Giuseppe Tomasi di Lampedusa</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R8nPrhBNYGI/AAAAAAAAAMs/Ak9QNWYqJhQ/s1600-h/Giuseppe_Tomasi_di_Lampedusa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172893993516490850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R8nPrhBNYGI/AAAAAAAAAMs/Ak9QNWYqJhQ/s400/Giuseppe_Tomasi_di_Lampedusa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;“El gatopardo” es algo más que la famosa frase “si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”. Es mucho más, diría yo. Se trata de una profunda reflexión ante el cambio de los tiempos, ante la actitud que se adopta cuando los acontecimientos nos desbordan, ante la dignidad, que hay que mantener a toda costa frente al pueblo, frente a la autoridad, frente a los rebeldes, pero sobre todo, y por encima de todo, ante la familia. En este sentido, el príncipe Salina sobrevive como un gigante a la inevitable decadencia de la rancia aristocracia siciliana, eclipsada de un plumazo por los acontecimientos políticos que desembocaron finalmente en la unificación de Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, y es una de las características con las que se encuentra el lector ante tan magnífica obra, es que precisamente no es nada magnífica en lo que a número de páginas se refiere. Lampedusa consigue reflejar toda una época de cambios, toda una epopeya familiar y social, en una novela que no llega a las trescientas páginas. Un poder de síntesis que, al ser llevado al cine por el genial Visconti, necesitó un metraje cercano a las tres horas, y aún así se quedaron muchos matices del libro en el tintero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra empieza con el rezo del rosario, antes de la cena, en la casa familiar de los Salina. Un suceso ha conmocionado la tranquilidad de todos: la aparición del cadáver de un soldado en el huerto familiar. Un joven anónimo, que consiguió llegar hasta el pie de un limonero para dejar la vida en el. Salina trata de encontrar algún sentido en aquella muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Efectivamente, no se había hablado más del muerto y a fin de cuentas, los soldados son soldados precisamente para morir en defensa del rey. La imagen de aquel cuerpo destripado surgía, sin embargo, con frecuencia en sus recuerdos, como para pedir que se le diera paz de la única manera posible para el príncipe: superando y justificando su extremo sufrimiento en una necesidad general. Y había en torno a el otros espectros todavía menos atractivos que esto. Porque morir por alguien o por algo, está bien, entra en el orden de las cosas, pero conviene saber, o por lo menos estar seguros de que alguien sabe por quién o porqué se muere. Esto era lo que pedía aquella cara desfigurada. Y precisamente aquí comenzaba la niebla”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salina se llega a plantear si el rey por el que al parecer ha muerto el joven es digno de que alguien muera por el. Hablando con Malvica, su cuñado, plantea que hay reyes que no son dignos de ostentar el cargo que ostentan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“-Pero esto no es razonar, Fabricio –replicaba Malvica-, no todos los soberanos pueden estar a la altura, pero la idea monárquica continúa siendo la misma.&lt;br /&gt;También esto era verdad.&lt;br /&gt;-Pero los reyes que encarnan una idea no deben, no pueden descender, por generaciones, por debajo de cierto nivel; si no, mi querido cuñado, también la idea se menoscaba”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela está llena de conversaciones tan sugerentes como la anterior. Fabricio Salina muestra en cada uno de sus movimientos, el respeto por la posición social a la que representa, y el respeto a todas las demás. Exige que cada uno se mantenga en su lugar, asumiendo el papel que le corresponde, y no soporta ningún tipo de arribismo o abuso de poder, venga de quien venga. Aunque parezca mentira, resulta fácil identificarse con un personaje que antepone su integridad por encima de cualquier otra consideración. Ante la debilidad y el miedo que muestra la familia, y sobre todo Stella, su mujer, frente los acontecimientos, Salina muestra una entereza de espíritu y una tranquilidad ciertamente envidiables. Precisamente, uno de los pasajes más jugosos transcurre cuando el príncipe acude a los servicios de una prostituta para sofocar su ardor sexual. La reflexión que hace sobre su actitud es digna de figurar en una enciclopedia sobre el género humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Soy un pobre débil –pensaba mientras su poderoso paso resonaba sobre el sucio empedrado-, soy débil y nadie me sostiene. ¡Stella!. ¡Se dice pronto!. El señor sabe si la he querido. Nos casamos hace veinte años. Pero ella es ahora demasiado despótica y demasiado vieja también.&lt;br /&gt;Le había desaparecido el sentido de la debilidad.&lt;br /&gt;“Todavía soy un hombre vigoroso y ¿cómo puedo contentarme con una mujer que, en el lecho, se santigua antes de cada abrazo y luego, en los momentos de mayor emoción, no sabe decir otra cosa que ¡Jesús, María!?. Cuando nos casamos, cuando ella tenía dieciséis años, todo esto me exaltaba, pero ahora...He tenido con ella siete hijos y jamás le he visto el ombligo. ¿Esto es justo? –gritaba casi, excitado por su excéntrica angustia-. ¿Es justo?. ¡Os lo pregunto a todos vosotros! –y se dirigía al portal de la Catena-. ¡La pecadora es ella!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su profunda religiosidad, Salina necesita echar de vez en cuando una canita al aire, y justifica su actitud con este soberbio párrafo. Mantiene también una curiosa actitud ante la Iglesia, a la que exige también que ocupe su lugar, como a todas las demás instituciones que le rodean. En este sentido, son memorables también las conversaciones que mantiene de vez en cuando con el padre Pirrone, testigo involuntario de algunas de sus andanzas nocturnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No somos ciegos, querido padre. Solo somos hombres. Vivimos en una realidad móvil a la que tratamos de adaptarnos como las algas se doblegan bajo el impulso del mar. A la santa Iglesia le ha sido explícitamente prometida la inmortalidad; a nosotros, como clase social, no. Para nosotros un paliativo que promete durar cien años equivale a la eternidad. Podremos acaso ocuparnos por nuestros hijos, tal vez por los nietos, pero no tenemos obligaciones más allá de lo que podamos esperar acariciar con estas manos. Y yo no puedo preocuparme de lo que serán mis eventuales descendientes en el año 1960. La Iglesia sí debe preocuparse, porque está destinada a no morir. En su desesperación se halla implícito el consuelo. ¿Y cree usted que si pudiese salvarse a sí misma, ahora o en el futuro, sacrificándonos a nosotros, no lo haría?. Cierto que lo haría, y haría bien”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia emprende un penoso viaje a la residencia de verano de Donnafugata. Cuando por fin llegan, cansados y embadurnados de polvo, reciben el caluroso recibimiento de las autoridades, que no saben muy bien como reaccionar ante el aristócrata. Los recientes acontecimientos políticos les han dejado ligeramente descolocados, pero se impone una vez la tranquila personalidad de Salina, y las cosas se desarrollan conforme a lo previsto y a la tradición mantenida durante años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la cena de bienvenida ofrecida por el aristócrata, acuden las fuerzas vivas del pueblo. La belleza de Concietta, la hija del alcalde, despierta de inmediato el interés de Tancredi, el sobrino de Salina. Hago un inciso para comentar aquí que, en la película de Visconti, Tancredi era interpretado por Alain Delon, y Concietta por Claudia Cardinale. Se habló en su momento, en clave de tontería, de que estos dos papeles eclipsaban al encarnado por Burt Lancaster, que encarnaba al mismo Salina. Nada más lejos de la verdad. Sucedía más bien al contrario. La fortísima personalidad del aristócrata sobrevolaba muy por encima de los escarceos por las habitaciones del palacio de la joven pareja, por muy guapos y muy de moda que estuvieran en la época en la que se estrenó la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reflexiones de Salina son innumerables y muy profundas. Durante un paseo con su sobrino por un jardín plantado de melocotones, el anciano sospecha que su acompañante le va a hablar de Concietta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pero la forma en que le había abordado, el tono del sobrino, no era el de quien se prepara a hacer confidencias amorosas a un hombre como el. Se tranquilizó; los ojos del sobrino le miraban con ese afecto irónico que la juventud concede a las personas mayores.&lt;br /&gt;“Pueden permitirse el lujo de ser un poco amables con nosotros, tan seguros están de que el día de nuestros funerales serán libres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Salina le ofrecen formar parte del Senado italiano. Declina la invitación, a pesar de considerar un honor que le hayan propuesto un nombramiento tan importante. Para justificar su decisión, argumenta una interesantísima disección de la naturaleza de los sicilianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En Sicilia no importa hacer mal o bien. El pecado que nosotros los sicilianos no perdonamos nunca es simplemente le de hacer. Somos viejos, Chevaley, muy viejos. Hace por lo menos veinticinco siglos que llevamos sobre los hombros el peso de magníficas civilizaciones heterogéneas, todas venidas de fuera, ninguna germinada entre nosotros, ninguna con la que nosotros hayamos entonado. Somos blancos como lo es usted, Chevalley, y como la reina de Inglaterra; sin embargo, desde hace dos mil quinientos años somos colonia. No lo digo lamentándome, la culpa es nuestra. Pero estamos cansados y también vacíos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El sueño, querido Chevalley, el sueño es lo que los sicilianos quieren, ellos odiarán siempre a quien los quiera despertar, aunque sea para ofrecerles los más hermosos regalos...Todas las manifestaciones sicilianas son manifestaciones oníricas, hasta las más violentas; nuestra sensualidad es deseo de olvido, los tiros y las cuchilladas, deseo de muerte, deseo de inmovilidad voluptuosa, es decir, también la muerte, nuestra pereza, nuestros sorbetes de escorzonera y de canela. Nuestro aspecto pensativo es el de la nada que quiere escrutar los enigmas del nirvana. De esto proviene el poder que tienen entre nosotros ciertas personas, los que están semidespiertos; de ahí el famoso retraso de un siglo de las manifestaciones artísticas e intelectuales sicilianas; las novedades nos atraen solo cuando están muertas, incapaces de dar lugar a corrientes vitales; de ello el increíble fenómeno de la formación actual de mitos que serían venerables si fueran antiguos de verdad, pero que no son otra cosa que siniestras tentativas de encerrarse en un pasado que nos atrae solamente porque está muerto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los sicilianos no querrán nunca mejorar por la sencilla razón de que creen que son perfectos. Su vanidad es más fuerte que su miseria. Cada intromisión, si es de extranjeros por su origen, si es de sicilianos por independencia de espíritu, trastorna su delirio de perfección lograda, corre el peligro de turbar su complacida espera de la nada. Atropellados por una docena de pueblos diferentes, creen tener un pasado imperial que les da derecho a suntuosos funerales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El gatopardo” finaliza con la muerte de Salina, metáfora directa del fin de toda una época. Sin aspavientos, con una tranquilidad absoluta, el gigante aristócrata abandona la vida. Allá quedan su mujer, sus hijas, su sobrino Tancredi, Concietta, el servicio y todos los demás. Lampedusa había trazado, desde la soledad y la decadencia de los palacios paternos en los que habitó en compañía de sus libros y su lectura, un certero retrato de su bisabuelo siciliano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-6752261671158068186?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/6752261671158068186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=6752261671158068186' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/6752261671158068186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/6752261671158068186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/03/el-gatopardo-giuseppe-tomasi-di.html' title='El gatopardo. Giuseppe Tomasi di Lampedusa'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R8nPrhBNYGI/AAAAAAAAAMs/Ak9QNWYqJhQ/s72-c/Giuseppe_Tomasi_di_Lampedusa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-2181569684470399313</id><published>2008-02-28T12:22:00.000-08:00</published><updated>2008-02-28T12:48:11.185-08:00</updated><title type='text'>Por si sirviera de desagravio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Al tiempo que creé tanto este blog como los que le acompañan, emprendí una especie de campaña de publicidad, colocando mensajes en cualquier foro que se me pusiera por delante, sin mirar a veces su contenido y con la única intención de que vieran el enlace a mi blog el mayor número de personas posibles. Cuando el mensaje se desplazaba por otros mensajes más actuales, me las arreglaba, no sin ciertas dosis de picaresca, para que el mensaje volviera a ocupar el primer lugar, colocando una respuesta insulsa al objeto de que el mensaje volviera a aparecer el primero. Esto ocurría con foros en los que no suelo participar activamente, que no es el caso de otros en los que sí que me gusta participar, como los de Yoescribo, el de que Leer o, más recientemente, el de Hispacuarela. Digamos que utilizaba esos foros únicamente para eso, para hacer propaganda del blog.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;En un foro que se decía literario borraron mi mensaje sin más explicación. En Ciudad Blog también tomaron la decisión de borrarlo, pero al requerirles por mi parte una explicación, han tenido la sinceridad y la amabilidad de contestarme que me había limitado a utilizarles como tablón de anuncios, sin participar activamente en el mismo, y me han hecho reconocer que tienen toda la razón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Por mi parte, no volveré a utilizar ese método para hacer publicidad de mi blog. Prefiero que sean el boca a boca, o el propio blog, si es que tiene un mínimo de calidad, los que se encarguen de difundirlo, y si en algún momento languidece o se torna mediocre, mejor que desaparezca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Quiero pedir desde aquí disculpas públicas a los miembros de Ciudad Blog, y decirles que respeto su seriedad y buen hacer, que lamento haberles utilizado para darme publicidad, y que me han hecho ver mi error. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-2181569684470399313?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/2181569684470399313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=2181569684470399313' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2181569684470399313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2181569684470399313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/02/por-si-sirviera-de-desagravio.html' title='Por si sirviera de desagravio'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-4150994931155116624</id><published>2008-02-23T16:44:00.001-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:14.675-08:00</updated><title type='text'>Sostiene Pereira. Antonio Tabucchi</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R8DA_JPyNlI/AAAAAAAAALk/UBZ6NGZhsYk/s1600-h/tabucchi.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170344563267745362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R8DA_JPyNlI/AAAAAAAAALk/UBZ6NGZhsYk/s400/tabucchi.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Leí “Sostiene Pereira” bastante tarde, en la decimotercera edición de Alfaguara, allá por el 97. Había leído poco de Tabucchi, en concreto un libro de relatos titulado “El Angel negro”, y una joya titulada “Réquiem”, que nos muestra su enamoramiento de Lisboa. Dos libros que me gustaban, pero que no me entusiasmaban. Fue después de la lectura de “Sostiene Pereira”, que no pude dejar hasta acabarlo, cuando comenzó mi veneración por ese escritor italiano que adoptó Lisboa como segunda patria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sostiene Pereira” marcó varias características muy bien definidas de mi línea de pensamiento. En primer lugar, el personaje de Pereira me pareció tan fascinante y emotivo, que a partir de entonces comencé a considerar a las personas mayores como parte más que importante de nuestra vida. La magistral manera en que Tabucchi recrea la aparente debilidad de pensamiento de Pereira, transformándola hasta convertirlo en un personaje comprometido con su forma de pensar y valorar las injusticias, es muy posible que no se haya logrado por ningún otro autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya tiene bastante mérito que Tabucchi haya elegido a una persona a priori mediocre, muy culta pero inmovilista en su fondo y en su forma, físicamente cansado, y con un carácter bastante tendente a la melancolía. A Pereira no le gusta meterse en líos, pero no puede quedarse quieto ante el brutal asesinato de su amigo Rosi. Su forma de vengarse, que no quiero desvelar en esta entrada, constituye tanto un acto de maquiavélica profesionalidad periodística, como de compromiso ético, más que político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la fascinación que siento por Lisboa en particular y por Portugal en general, que ya había comenzado a gestarse con “Réquiem”, del mismo autor, se desbordó totalmente justo después de la lectura de esta novela. Una cuestión lleva a la otra, ya lo he mencionado en muchas ocasiones. A través de Tabucchi y Pereira, un indudable enamorado de su ciudad, descubrí la Lisboa de Pessoa, y después conocí a Cardoso Pires, un insigne escritor lisboeta, del que sin duda hablaré en otra entrada, que apareció junto a Tabucchi en un casi desconocido mediometraje de gran belleza y sensibilidad, protagonizado Gonzalo de Castro (si, el famoso Gonzalo de “siete vidas”) titulado “Lisboa. A faça no coraçao”. A través de Cardoso Pires, su libro “Lisboa, diario de a bordo” y del documental que se hizo sobre el mismo, conocí a Lobo Antunes y a otros estupendos escritores portugueses, y cuando por fin vi la memorable película “Sostiene Pereira”de Faenza, perfecta porque se ajusta casi milimétricamente a la novela de Tabucchi, descubrí a la hasta entonces desconocida para mi Dulce Pontes, que cantaba el inolvidable tema “A brisa do coraçao”, compuesto por Ennio Morricone, y que sonaba al principio y al final de la película, en esa escena maravillosa que he visto cien veces y que me sigue emocionando como el primer día. Después de Dulce Pontes escuché a Misia, y a Madredeus, y hasta a Amalia Rodríguez, y a partir de ahí, amigos míos, mi espíritu sucumbió por esa “saudade” que me domina desde entonces durante largas temporadas. Y todo este gratificante sufrimiento procede de la lectura, en una sola tarde, de la novela “Sostiene Pereira”. Como para no dedicarle una entrada al librito en cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pereira es un personaje entrañable, un periodista lisboeta que escribe en un periódico sin ninguna tendencia política. Estamos en 1938, en plena dictadura Salazarista, en los preliminares de la Segunda Guerra Mundial y con la Guerra Civil española llamando a la puerta. Pereira lleva una vida tranquila, más o menos sedentaria, cuidando su obesidad intentando comer poco (pone cara de resignación cuando se prepara una tortilla a las finas hierbas), y hablando de vez en cuando con el retrato de su difunta esposa. Se considera católico, pero a su manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y Pereira era católico, o al menos en aquel momento se sentía católico, un buen católico, pero en una cosa no conseguía creer: en la resurrección de la carne. En el alma sí, claro, porque estaba seguro de poseer un alma, pero toda su carne, aquella chicha que circundaba su alma, pues bien, eso no, eso no volvería a renacer, y además, ¿para qué?, se preguntaba Pereira. Todo aquel sebo que le acompañaba cotidianamente, el sudor, el jadeo al subir las escaleras, ¿para qué iban a renacer?. No, no quería nada de aquello en la otra vida, para toda la eternidad, Pereira, y no quería creer en la resurrección de la carne”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al leer un artículo del joven Montero Rossi en el que habla de la muerte, decide llamarle para ofrecerle un puesto en la sección cultural del diario “Lisboa”, que es la que lleva Pereira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sostiene Pereira que al principio se puso a leer distraídamente el artículo, que no tenía título, después maquinalmente volvió hacia atrás y copió un trozo. ¿porqué lo hizo?. Eso Pereira no está en condiciones de decirlo. Tal vez porque aquella revista de vanguardia católica le contrariaba, tal vez porque aquel día se sentía harto de vanguardias y de catolicismos, aunque él fuera profundamente católico, o tal vez porque en aquel momento, en aquel verano refulgente de Lisboa, con toda aquella mole que soportaba encima, detestaba la idea de la resurrección de la carne, pero el caso es que se puso a copiar el artículo, quizá para poder tirar la revista a la papelera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sostiene que no lo copió todo, copió solo algunas líneas, que son las siguientes y que puede aportar a la documentación: “La relación que caracteriza de una manera más profunda y general el sentido de nuestro ser es la que une la vida con la muerte, porque la limitación de nuestra existencia por la muerte es decisiva para la comprensión y la valoración de la vida””.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer y de visitar al padre Antonio para hablarle otra vez del obsesivo tema de la muerte, Pereira va a su casa, en la Avenida de la Liberdade, y, según su costumbre, empieza un diálogo con su difunta esposa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sostiene Pereira que desde hacía tiempo había cogido la costumbre de hablar con el retrato de su esposa. Le contaba lo que había hecho durante el día, le confiaba sus pensamientos, le pedía consejos. No sé en qué mundo vivo, dijo Pereira al retrato, me lo ha dicho incluso el padre Antonio, el problema es que no hago otra cosa que pensar en la muerte, me parece que todo el mundo está muerto o a punto de morirse. Y después Pereira pensó en el hijo que no habían tenido. El sí lo hubiera querido, pero no podía pedírselo a aquella mujer frágil y enfermiza que pasaba las noches insomne y largos periodos en sanatorios. Y lo lamentó. Porque si hubiera tenido un hijo, un hijo mayor con el que sentarse ahora a la mesa y hablar, no habría necesitado hablar con aquel retrato que se remontaba a un viaje lejano del que ya casi no se acordaba. Y dijo: en fin, qué le vamos a hacer, que era su forma de despedirse del retrato de su esposa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche, Pereira conoce a Monteiro Rosi y a su novia en una fiesta en la plaza. Rosi canta canciones napolitanas para un grupo de salazaristas, lo que confunde a Pereira, que se tranquiliza cuando Rosi le confiesa que lo hace por dinero. Después de una conversación y un baile con Marta, Rosi queda contratado para escribir necrológicas de escritores que todavía viven. Pereira quiere disponer de la necrológica antes de que el escritor muera, para publicarla de inmediato. Rosi accede y le pide a Pereira un anticipo, que este pone de su bolsillo. La idea de Rosi es escribir una necrológica de Lorca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta emotiva la relación de Pereira con Monteiro Rosi. Parece adoptarle, con cierta conmiseración, y a pesar de la tendencia política de las necrológicas de Rosi, que nunca son publicadas porque Pereira defiende a ultranza la imparcialidad de su periódico, el veterano periodista sigue anticipando cantidades a Rosi. Fascinado por la ilusión y la vitalidad del joven, Pereira termina ofreciéndole su casa, en un momento duro en el que Rosi se tiene que ocultar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Previo a ese acontecimiento, asistimos a la emotiva visita de Pereira a un balneario de Coimbra, en la que conoce al doctor Cardoso, con el que conversa animadamente sobre la página cultural del periódico, sobre la vida, sobre la muerte y sobre todo lo divino y lo humano. El doctor, duro al principio con su paciente, termina por permitirle diferentes licencias, como comer con agua con gas o fumar de vez de vez en cuando un cigarro, a pesar de la cardiopatía de Pereira. Poco a poco, se establece entre los dos personajes una relación de amistad que resultará de suma utilidad para que Pereira consiga llevar a adelante su último golpe de mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vuelve a Lisboa, alija a Monteiro Rosi en su casa. Una noche, aparecen tres individuos malencarados que dicen ser policías secretos, y mientras uno de ellos apunta con su arma a un asustado Pereira, los otros dos se meten con el joven en una habitación. Desde el otro lado de la puerta le llegan a Pereira gritos, golpes y fuertes sacudidas. Al cabo de un rato, los dos policías salen del cuarto, con las ropas manchadas de sangre. Pereira, una vez recuperado del susto, entra en el cuarto, dirigiéndose a Rosi para decirle que todo ha terminado, pero el joven no puede escucharle: ha muerto a causa de la paliza que le han dado los supuestos policías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pereira siente la necesidad urgente de hacer algo, y se le ocurre sentarse delante de su máquina de escribir. No puede soportar el dolor ante la pérdida, de una forma tan brutal además, del joven Rosi. Y escribe. Escribe un artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a desvelar lo que hace Pereira para vengar a su amigo. Prefiero que leáis la novela o que veáis la película. Simplemente deciros que parece increíble que el hasta entonces pacífico y casi mediocre Pereira tome una decisión que cambiará su vida para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final del libro, como nota a la edición de Alfaguara, Tabucchi parece querernos decir que Pereira está basado en un periodista real, portugués, que había muerto cierto tiempo antes. Tabucchi describe a Pereira como un personaje del limbo, que aparece en sus sueños buscando a un autor que cuente su aventura. Tabucchi terminó por escribir su historia. Pero no deseo en absoluto suplir con mi insolencia la belleza de su prosa. Dejemos que nos lo cuente él mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La escribí en Vechiano, en dos meses, que fueron también tórridos, de intenso y furibundo trabajo. Por una afortunada coincidencia, acabé de escribir la última página el 25 de Agosto de 1993. Y quise registrar esa fecha en la página porque es para mi un día importante: el cumpleaños de mi hija. Me pareció una señal, un auspicio. El día feliz del nacimiento de un hijo mío nacía también, gracias a la fuerza de la escritura, la historia de la vida de un hombre. Tal vez, en la inescrutable trama de los eventos que los dioses nos conceden, todo ello tenga su significado”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-4150994931155116624?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/4150994931155116624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=4150994931155116624' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/4150994931155116624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/4150994931155116624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/02/sostiene-pereira-antonio-tabucchi.html' title='Sostiene Pereira. Antonio Tabucchi'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R8DA_JPyNlI/AAAAAAAAALk/UBZ6NGZhsYk/s72-c/tabucchi.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1501019924927541623</id><published>2008-02-16T15:33:00.000-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:14.861-08:00</updated><title type='text'>Memorias de ultratumba. Chateaubriand</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R7dzkpPyNVI/AAAAAAAAAJc/hiIJhF0Q_H4/s1600-h/H20298ChateaubriandGaillard.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167726170815477074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R7dzkpPyNVI/AAAAAAAAAJc/hiIJhF0Q_H4/s400/H20298ChateaubriandGaillard.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Es difícil transmitir con palabras la sensación que se tiene ante la lectura de una joya de la literatura como son las “Memorias de ultratumba”, escritas por Chateaubriand casi al final de su vida, y en las que se refleja un periodo de la historia de Francia que abarca desde los preliminares a la Revolución francesa hasta la llegada de nuevo al trono, pasando por la etapa napoleónica, de Luis XVIII y su sucesor, Carlos X, momento en el que Chateaubriand abandona su carrera política. Es difícil transmitir el placer que me embargaba durante casi un mes, en el verano de 2006, cuando me sumergía cada tarde, hasta que se hacía de noche y algo más, en la lectura de esta magna obra de más de 2700 páginas, en la edición publicada por Acantilado a principios de ese mismo año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chateaubriand, haciendo gala de una memoria fuera de lo común, nos narra toda su vida en treinta y tres libros y varios apéndices, desde su misma venida al mundo hasta su infancia en Dieppe, en Bretaña y en el castillo de Combourg hasta su retirada de la política. Chateaubriand define su obra como “un templo de la muerte erigido a la luz de mis recuerdos. Grave, melancólico, hábil, de una prosa ligera y sencilla de leer, el aristócrata analiza con reflexión y profundidad los acontecimientos que probablemente hayan marcado, en mayor medida que ningún otro, el destino de la humanidad moderna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienza Chateaubriand casi pidiéndonos perdón por su osadía al contarnos sus peripecias vitales. Citando a Montaigne, proclama lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo lo veo por algunos de mis amigos personales –dice Montaigne-, quienes a medida que la memoria les permite recordar algo en todos sus detalles, se remontan tan atrás en su relato que, si es una buena historia, le quitan todo interés; si no lo es, motivos no faltan para maldecir su buena memoria o su desafortunado juicio. He visto relatos agradabilísimos volverse insoportables en boca de un anciano. Yo –dice Chateaubriand- temo ser ese anciano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más lejos de la realidad. Su relato atrae la atención de una manera casi magnética. Resulta casi imposible dejar la lectura una vez comenzada. Hablando de una enfermedad de su infancia que a punto estuvo de hacerle morir, nos regala el siguiente párrafo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nuestra vida entera transcurre dando vueltas a nuestra tumba; nuestras distintas enfermedades son soplos de viento que nos acercan más o menos a puerto. El primer difunto que vi, era un canónigo de Saint Malo; yacía muerto sobre su cama, con el rostro descompuesto por las últimas convulsiones. La muerte es hermosa, es nuestra amiga. No obstante, no la reconocemos, porque se nos presenta enmascarada, y su máscara nos espanta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas son impresiones ante la Revolución francesa, de la que habla desde un punto de vista emotivo y vitalista. Si bien está de acuerdo plenamente con las ideas de la Revolución, le repugna la forma de intentar llevarlas a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La Revolución me habría arrastrado de no haberse comenzado con crímenes. Vi la primera cabeza clavada en la punta de una pica, y me eché para atrás. Nunca el homicidio será a mis ojos objeto de admiración y un argumento de libertad; no conozco nada más servil, más despreciable, más cobarde, más limitado que un terrorista. ¿Acaso no me he encontrado en Francia a toda esa caterva de Brutos al servicio de César y de su policía?. Los niveladores, los regeneradores, los degolladores pasaban a ser lacayos, espías y sicofantes, y lo que resulta menos natural aún, duques, condes y barones. ¡Que edad media!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablando de la asamblea, como responsable de la continuidad del terror, analiza Chateaubriand del siguiente modo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Toda opinión muere impotente o frenética si no es acogida en una asamblea que la convierta en poder, la dote de una voluntad, le pegue una lengua y unos brazos. Siempre ha sido por medio de cuerpos legales o ilegales como llegan y llegarán las revoluciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como preámbulo a su llegada a París y su encuentro con la Revolución, Chateaubriand finaliza así el capítulo ocho del libro quinto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ahora sigue adelante, lector: cruza el río de sangre que separa para siempre el viejo mundo del que sales, del mundo nuevo en cuya entrada morirás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Impresionante, ¿no os parece?. En medio del horror, de las revueltas en las calles, de los rumores, de la actitud terca y débil de la corte, Chateaubriand acompaña a un poeta a Versalles. Describe la historia con su elegancia habitual:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un poeta bretón, recién llegado, me rogó que lo llevara a Versalles. Hay gente que se dedica a visitar jardines y surtidores en medio de la caída de los imperios: son sobre todo los emborronadores de papel quienes poseen esta facultad de abstraerse en su propia manía durante los más grandes acontecimientos; su frase o su estrofa lo es todo para ellos”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paseando con el emborronador de papeles por los pasillos de Versalles, se cruzan con Maria Antonieta. Chateaubriand nos cuenta ese encuentro adornándolo con un halo de truculencia difícil de conseguir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ella, dirigiéndome una mirada sonriente, me hizo ese saludo lleno de gracia que ya me había dispensado el día de mi presentación. Nunca olvidaré aquella mirada que había de apagarse tan pronto. María Antonieta dibujó tan bien, al sonreir, la forma de su boca, que el recuerdo de esta sonrisa (¡cosa espantosa!) me hizo reconocer las mandíbula de la hija de los reyes, al descubrirse la cabeza de la infortunada, en las exhumaciones de 1815”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede negar que causa bastante desasosiego leer una declaración como esa. Tampoco ahorraba Chateaubriand profundidad de análisis al referirse al ambiente dominante en las calles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los vencedores de la Bastilla, ebrios y pletóricos, eran paseados en simones y declarados conquistadores en las tabernas; les daban escolta prostitutas y sans-culottes, que comenzaban a ser los reyes. Los paseantes se descubrían, con el respeto que infunde el miedo, ante estos héroes, algunos de los cuales se murieron de fatiga en medio de su triunfo. Se admiró lo que había que condenar, lo accidental, y no se tuvo visión de futuro respecto al destino cumplido de un pueblo, al cambio de costumbres, de ideas, del poder político, una renovación de la especie humana, cuya era inauguraba la toma de la Bastilla, como un sangriento jubileo. La cólera brutal producía ruinas, y bajo esta cólera se escondía la inteligencia que ponía entre estas ruinas los fundamentos del nuevo edificio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chateaubriand estaba tan a favor de las ideas que proponía la Revolución, como en contra de la monarquía imperante. Sobre Luis XVI tenía una opinión perfectamente formada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Luis XVI no era falso: era débil; la debilidad no es lo mismo que la falsedad, pero hace las veces de ella y tiene los mismos efectos.; el respeto que debe inspirar la virtud y el infortunio del rey santo y mártir vuelve todo juicio humano casi sacrílego”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la Revolución, Viaja a Estados Unidos, donde se está desarrollando otra revolución comandada por el general Washington. Con certera agudeza, nos describe sus sensaciones ante el encuentro con el general:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No estaba azorado: la grandeza de alma o la de fortuna no me imponen en absoluto; admiro la primera sin sentirme cohibido por ella; la segunda me inspira más compasión que respeto: ningún rostro humano me turbará jamás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que se llama integridad en estado puro. Acaba la Revolución y comienza el periodo napoleónico, con sus conquistas, sus intrigas, el auge de personajes eternamente supervivientes a cualquier régimen político, como Talleyrand, al que Chateaubriand describió como “una mierda encerrada en una media de seda, o Fouché, el sombrío conspirador, jefe de policía y eterno rival de la claridad política. De Fouché, concretamente, escribió Talleyrand lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Su mejor obra era la muerte de Luis XVI: el regicidio era su patente de inocencia. Charlatán como todos los revolucionarios, al lanzar sus frases vacuas, soltaba un montón de tópicos trufados de palabras como destino, necesidad, los derechos de las cosas, mezclando este sinsentido filosófico con otros absurdos sobre el progreso y la marcha de la sociedad, con impúdicas máximas a favor del fuerte sobre el débil; tampoco faltaban las impúdicas confesiones sobre lo justo de los éxitos, la escasa importancia de ver rodar una cabeza, lo equitativo de todo cuanto prospera, lo inicuo de cuanto sufre, afectando hablar de los más espantosos desastres con ligereza e indiferencia, como un genio que está por encima de estas necedades. No salió de su boca, a propósito de cosa alguna, una sola idea original, una apreciación notable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tentación es la de seguir colocando en esta entrada bastantes más citas, dejar que hable Chateaubriand hasta el infinito, pero no quiero cansaros. Creo que la muestra de sus memorias es más que suficiente para despertar en vosotros el deseo de leerlas. No quisiera terminar, sin embargo, sin colocar lo que pensaba nuestro amigo sobre el insigne Napoleón, al que sirvió, pero sin compartir su sed de sangre, tal y como se desprende del párrafo con el que finalizo esta entrada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La tendencia del momento consiste en magnificar las victorias de Bonaparte: quienes las sufrieron han desaparecido; no se oyen ya las imprecaciones, los gritos de dolor y de angustia de las víctimas; no se ve ya la Francia extenuada, trabajando su suelo con mujeres; no se ve ya a los padres saliendo fiadores de sus hijos, a los vecinos de los pueblos cumpliendo solidariamente las penas impuestas a un insumiso; ya no se ven esos carteles de reclutamiento pegados en las esquinas de las calles, a los viandantes aglomerados delante de esas inmensas condenas de muerte, buscando, consternados, los nombres de sus hijos, de sus hermanos, de sus amigos, de sus vecinos. Se olvida que todo el mundo se lamentaba de los triunfos; se olvida que la menor alusión, que había pasado inadvertida a los censores, contra Bonaparte en el teatro era recibida con entusiasmo; se olvida que el pueblo, la corte, los generales, los ministros, los allegados a Napoleón estaban cansados de su opresión y de sus conquistas, cansados de esa partida siempre ganada y siempre reiniciada, de esa existencia que se veía alterada cada mañana por la imposibilidad de descanso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Memorias de ultratumba”. Alimento en estado puro para el espíritu. Me gustaría citar por último lo que dice Fumaroli en el prólogo:&lt;br /&gt;“Una reflexión profunda, de una actualidad sobrecogedora y de un alcance universal, sobre la era democrática inaugurada por la Revolución americana y por la Revolución francesa, sobre las grandes esperanzas que ella hizo nacer, sobre los peligros que llevaba en germen, y sobre las pruebas insólitas a las que exponía, en su expansión mundial, la libertad y la humanidad misma del hombre”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1501019924927541623?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1501019924927541623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1501019924927541623' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1501019924927541623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1501019924927541623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/02/memorias-de-ultratumba-chateaubriand.html' title='Memorias de ultratumba. Chateaubriand'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R7dzkpPyNVI/AAAAAAAAAJc/hiIJhF0Q_H4/s72-c/H20298ChateaubriandGaillard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1256564286693282805</id><published>2008-02-09T05:43:00.000-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:14.960-08:00</updated><title type='text'>El extranjero. Albert Camus</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R62vUpPyNJI/AAAAAAAAAH8/vN3gSG-2u7w/s1600-h/camus.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164977116868129938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R62vUpPyNJI/AAAAAAAAAH8/vN3gSG-2u7w/s400/camus.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R62vKJPyNII/AAAAAAAAAH0/he2XeYDrItA/s1600-h/camus.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Albert Camus o Jean Paul Sartre?. La verdad es que nunca he comprendido siquiera el planteamiento de esta supuesta polémica, ya que no considero comparable a uno con el otro. Se suelen esgrimir nebulosos conceptos políticos, más o menos comprometidos, para enfrentar a los dos escritores. Una postura literariamente ambigua y ligeramente absurda, ya que la única comparación posible entre dos escritores debería basarse en la calidad de su obra literaria, y no en su forma de pensar, y en este sentido, al menos para mi gusto, Albert Camus es infinitamente superior a Sartre. He leído “La peste” varias veces”, “El extranjero” muchas más, “Calígula”, “El mito de Sísifo”, y otras, y siempre he disfrutado de este magnífico escritor, si acaso más filósofo que político. Empecé “La náusea”, de Sartre, y a pesar de ser consciente de que voy a ganarme las iras de los puristas, tengo que confesar que no pude acabarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lectura de las obras de Camus es capaz de provocar planteamientos de pensamiento diferentes a los que se puedan tener hasta entonces. Su sensibilidad, vitalista, individualista y muy humana, fascina fácilmente al lector, que se sumerge en las páginas con verdadera ansiedad. Camus es uno de esos escritores de los que es difícil abandonar el libro una vez empezado. Su estilo, directo y nada adornado, engancha desde el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que leí “El extranjero” completamente cautivado por el fragmento publicado en el libro de Literatura de alguno de los cursos de BUP, un tomo inmenso, de color marrón, publicado por Anaya, que se llamaba “Senda”. Un tomo que se puede considerar como el gran culpable, en mi caso y en otros muchos, de este vicio adquirido de leer. Leí la novela de un tirón, debido a su facilidad de asimilación por una mente por aquel entonces abierta a cualquier estímulo literario. Creo que era la primera vez que abordé una novela que nada tenía que ver con las novelas de aventura o terror que devoraba por aquel entonces. De la primera lectura, en una época más o menos adolescente, no se desprende apenas otra idea que no sea la de la mediocridad, la apatía, la falta de sentimientos y el aburrimiento que presiden la vida de Meursault. Son necesarias otras lecturas posteriores, con el pensamiento ya más o menos definido, para detectar la riqueza de matices de tan magna obra, a pesar de su corta duración. Narrado en primera persona, posiblemente la forma más literaria de narrar, nos describe los últimos días de Meursault, que vive en Argel. Todo el libro está dominado por el calor, la luz de Africa y l sal del mar, elementos que se convierten en protagonistas directos de muchos de los pasajes que se nos cuentan, incluido aquel en el que se desata la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el que no conozca el libro, decir simplemente que Meursault acude al entierro de su madre, que ha muerto en el asilo al que la había llevado unos cuantos años antes por no poder mantenerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un poco por eso, durante el último año apenas vine aquí. Y también porque venir anulaba mi domingo, sin contar el esfuerzo de ir al autobús, de tomar los billetes y de hacer dos horas de viaje”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienza así a perfilarse la extraña personalidad de Meursault. ¿Egoísmo, o simple pereza?. ¿Alude el título a su calidad de extranjero en Argel, o a su calidad de extranjero en la vida, en los esquemas establecidos como psicológicamente normales?. Una de las características del libro, descubierta bastante después de su primera lectura, es que es capaz de conseguir la identificación, que puede parecer aberrante, con la personalidad de un personaje que puede ser lo que sea, pero innegablemente nada hipócrita. Veamos la forma tan gráfica en que describe Meursault los acontecimientos relacionados con el entierro en si:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hubo todavía la iglesia y los aldeanos en las aceras, los geranios rojos sobre las tumbas del cementerio, el desvanecimiento de Pérez (un muñeco dislocado, se habría dicho, improvisado novio de su madre en el asilo), la tierra color de sangre sobre el ataud de mamá, la blanca carne de las raíces con ella mezcladas, todavía la gente, las voces, el pueblo, la espera ante un café, el ronquido incesante del motor, y mi alegría cuando el autobús entró en el nido de luces de Argel y pensé que me iba a acostar y dormir durante doce horas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya está. Así de sencillo. Ya no volverá a mencionar apenas Meursault a su madre, como no sea para responder a los que le preguntan sobre ella, buscando una tristeza que Meursault no siente. Al día siguiente es sábado, y Meursault se encuentra con una antigua compañera con la que se va a nadar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Le pregunté si quería venir al cine por la tarde. Rió de nuevo y me dijo que le apetecía ver un filme de Fernandel. Cuando ya estábamos vestidos, se sorprendió al verme con una corbata negra y me preguntó si iba de luto. Le dije que mamá había muerto. Quiso saber cuando, y le respondí: “Ayer”. Hizo un ligero movimiento, pero ningún comentario. Quise decirle que no era culpa mía, pero me contuve porqué pensé que ya se lo había dicho a mi patrón. Nada significaba eso. De todos modos, uno es siempre un poco culpable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los elementos más curiosos de la historia es la relación con esta mujer, María. Ella va descubriendo poco a poco la absoluta falta de sentimientos de Meursault, pero no parece importarle demasiado. No se extraña ante su falta de entusiasmo cuando, más adelante, le pide que se case con ella, ni cuando Meursault le confiesa que en realidad no la quiere. Ella sigue insistiendo, buscando un atisbo de emotividad que el protagonista es incapaz de proporcionarle. Cuando acaba el fin de semana, y después de haber pasado el domingo mirando por la ventana, Meursault reflexiona un momento antes de ir a la cama:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, su jefe le propone cambiar de estatus, convertirse en delegado en la oficina de Francia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Podría así vivir en París y viajar, además, una parte del año. “Usted es joven, y tengo la impresión de que es una vida que ha de gustarle”. Dije que sí, pero que en el fondo me daba igual. Me preguntó entonces si no me interesaba un cambio de vida. Contesté que no se cambia nunca de vida, que en cualquier caso todas valían lo mismo y que la mía aquí estaba lejos de disgustarme. Pareció descontento, me dijo que nunca respondía directamente, que no tenía ambición y que eso era desastroso en los negocios. Hubiera preferido no decepcionarlo, pero no veía razón alguna para cambiar de vida. Pensándolo bien, no me sentía desgraciado. Cuando era estudiante, tenía yo muchas ambiciones de ese tipo. Luego, cuando tuve que abandonar mis estudios, comprendí muy pronto que todo eso carecía de verdadera importancia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa semana conoce a Raymond, un extraño personaje, proxeneta que se define como “almacenero”, que le embarca para ir el domingo siguiente a comer a casa de otro amigo suyo. Raymond tiene un oscuro asunto con una mujer árabe, a la que ha golpeado. El hermano de la mujer, un árabe sombrío, aparece en el relato varias veces. Cuando están el domingo en casa del amigo de Raymond, se cruzan en la playa con el árabe, acompañado de un amigo. Después de volver a la casa, Meursault sale otra vez a la playa con el revólver de Raymond, y se encuentra de nuevo, al final de la playa, con el susodicho personaje, esta vez solo y tumbado al lado de una fuente. El árabe le enseña un cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En el mismo instante, el sudor acumulado en mis cejas corrió de pronto sobre los párpados y los cubrió con un velo tibio y espeso. Cegaba mis ojos ese telón de lágrimas y de sal. Solo sentía los címbalos del sol sobre la frente, e, instintivamente, la hoja relumbrante surgida del cuchillo siempre ante mi. Esa ardiente espada mordía mis cejas y penetraba en mis ojos doloridos. Fue entonces cuando todo vaciló. Del mar llegó un soplo espeso y ardiente. Me pareció que el cielo se abría en toda su extensión para vomitar fuego. Todo mi ser se tensó y mi mano se crispó sobre el revólver. El gatillo cedió, toqué el pulido vientre de la culata y fue así, con un ruido ensordecedor y seco, como todo empezó. Sacudí el sudor y el sol. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces, disparé cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que se hundían las balas sin que lo pareciese. Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me negareis la contundencia y la belleza de este fragmento, con el que acaba la primera parte. A continuación, Meursault aparece, ya detenido, a la espera de juicio. Su conversación con el abogado nos muestra una de las claves más claras para comprender su filosofía de vida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Por supuesto que yo quería a mamá, pero eso no quería decir nada. Todos los seres normales habían, más o menos, deseado la muerte de los que amaban. Aquí el abogado me interrumpió y dio muestras de una gran agitación. Me hizo prometer que no lo repetiría ni en el juicio ni al magistrado instructor. Le expliqué, sin embargo, que yo era de tal naturaleza que mis necesidades físicas alteraban con frecuencia mis sentimientos. El día en que enterré a mamá, estaba muy cansado y tenía sueño, de modo que no me di cuenta de lo que pasaba”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su entrevista con el juez transcurre poco más o menos por los mismos derroteros. Meursault no se preocupa en absoluto por mostrar un mínimo atisbo de arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tan solo me preguntó con el mismo aire un poco cansino si lamentaba mi acto. Reflexioné y dije que, más que una auténtica pena, lo que sentía era cierto aburrimiento. Tuve la impresión de que no me comprendía. Pero ese día las cosas no fueron más lejos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estos mimbres, el destino de Meursault parece asegurado. Después del juicio en el que declaran sus amigos, María, Raymond, vecinos y conocidos, que parece tan claro que hasta su abogado asegura que está ganado, Meursault es condenado a la guillotina. La última parte de la novela nos lo muestra en la celda, esperando el trágico final, y es entonces cuando asistimos incrédulos, ante la visita del capellán, al único acceso de auténtica furia del protagonista, que ni por lo más remoto quiere ser confortado por un Dios en el que no cree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“trató de cambiar de tema preguntándome porqué le llamaba “señor” y no “padre”. La pregunta me irritó y respondí que no era mi padre: estaba con los otros. “No, hijo mío, dijo poniendo la mano sobre mis hombros, estoy con usted, pero usted lo ignora, porque tiene un corazón ciego. Rezaré por usted”. Entonces, no sé porqué, algo reventó en mi. Empecé a gritar a voz en cuello, lo insulté y le dije que no rezase. Lo había agarrado por el cuello de la sotana. Volcaba sobre el todo el fondo de mi corazón con estremecimientos de alegría y cólera. Parecía tan seguro. Sin embargo, ninguna de sus certidumbres valía un cabello de mujer”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esta especie de catarsis, Meursault se tranquiliza, y duerme bastantes horas por primera vez. El último párrafo de la novela es sobrecogedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mi, tan fraterno al cabo, sentí que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, no me queda más que desear en el día de mi ejecución la presencia de muchos espectadores que me acojan con gritos de odio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Extranjero”. Sin ninguna duda, una auténtica joya de la literatura de todos los tiempos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1256564286693282805?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1256564286693282805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1256564286693282805' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1256564286693282805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1256564286693282805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/02/el-extranjero-albert-camus.html' title='El extranjero. Albert Camus'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R62vUpPyNJI/AAAAAAAAAH8/vN3gSG-2u7w/s72-c/camus.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-48986537620288911</id><published>2008-02-03T12:45:00.001-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:15.169-08:00</updated><title type='text'>Niebla. Miguel de Unamuno</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R6YpSXsd3WI/AAAAAAAAAG8/ggBIpCrt0Rg/s1600-h/unamuno.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162859418401758562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R6YpSXsd3WI/AAAAAAAAAG8/ggBIpCrt0Rg/s320/unamuno.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Siempre he guardado con Don Miguel de Unamuno una relación bastante más fluida y entrañable que con Don Pío Baroja o con Don Ramón del Valle Inclán. Si bien este último escribió en uno de sus libros, “La corte de los milagros”, uno de los párrafos más impactantes y lapidarios que haya leído jamás (1), y con Pío Baroja me sumergí, de la mano de Shanti Andía, en una profunda fascinación por el mar y su mundo, ha sido sin duda con Don Miguel de Unamuno con quien más he disfrutado de la literatura de una época anterior a la guerra civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás he conseguido formarme una idea clara del carácter del escritor. Leyendo sus ensayos, serios y rigurosos, encaminados la mayor parte de las veces de una manera en algunos momentos obsesiva a conciliar fe y razón, no se puede hacer uno una idea de la ironía, el humor tragicómico y la chanza a una sociedad encopetada y represiva que se desprende de sus obras de ficción. Miguel de Unamuno representa para mi el espíritu inconformista, antidogmático, siempre con dudas y sin una clara pertenencia a una tendencia política determinada. Todos recordaréis sin duda el famoso episodio en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, en 1936, cuando dijo aquello de “Vencereis, pero no convencereis” a unos exaltados legionarios encabezados por el mutilado Millán Astray, y que estuvo a punto de costarle la vida al escritor cuando contaba con la friolera de 72 años de edad. También había protagonizado episodios de desencuentro con el gobierno republicano. Su actitud ante lo establecido fue siempre de crítica, de no dejarse llevar por los acontecimientos, aunque en ocasiones corriera peligro. Siempre me ha provocado admiración su integridad moral y ética, frente a otros escritores de su quinta, como el mismo Baroja, de acomodaticia ambigüedad política. Unamuno escribe sus novelas, tanto “Amor y pedagogía” como la magnífica e incisiva “La tía Tula”, con un estilo que parece moralista siendo realmente irónico y demoledor, sin el sentido del humor de Jardiel Poncela, pero muy cercano en cuanto a cinismo se refiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Niebla” se publicó en 1914, cuando el escritor ya era reconocido mundialmente. Con una prosa ligera, llena de diálogo y bastante sugerente, nos describe Unamuno las andanzas amorosas de Augusto Pérez, un individuo acomodado de mediana edad que un buen día descubre la belleza de Eugenia Domingo del Arco, profesora de piano de la que todo el mundo parece tener referencias menos el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Y como me he enamorado si en rigor no puedo decir que la conozco?. Bah, el conocimiento vendrá después. El amor precede al conocimiento, y este mata a aquel”. Tales son las disquisiciones de Augusto ante el repentino amor que ha sentido por Eugenia. Tan ensimismado se vuelve, que ni siquiera la ve cuando se cruza un par de veces con ella por la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oportuna casualidad de salvar a un periquito que se cae desde una terraza, con jaula y todo, le permite a Augusto entablar conversación con los tíos de Eugenia, una mujer asturiana, Ermelinda, que enseguida vislumbra la posibilidad de conseguir que su sobrina olvide al vago de Mauricio, el vago con el que está medio ennoviada, y entable relaciones con Augusto, un gran partido según se desprende de su porte y su conversación, y Fermín, un anciano anarquista místico que habla esperanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“- Pero hombre –le arguyó su mujer-, ¿cómo se compadece eso de Dios con el anarquismo?. Ya te lo he dicho mil veces. Si no debe mandar nadie, ¿qué es eso de Dios?.&lt;br /&gt;- Mi anarquismo, mujer, me lo has oído otras mil veces, es místico, es un anarquismo místico. Dios no manda como mandan los hombres. Dios es también anarquista. Dios no manda, sino...&lt;br /&gt;- Obedece, ¿no es eso?.&lt;br /&gt;- Tu lo has dicho, mujer, tú lo has dicho. Dios mismo te ha iluminado. “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las visitas de Augusto se suceden a la casa de los tíos de Eugenia. En una de ellas, la chica se las arregla para hablar con Augusto a solas, y le advierte que tiene novio, que está muy enamorada de Mauricio, y que aunque este no trabaje ella está dispuesta a mantenerle, y a ahorrar para pagar la hipoteca que pesa sobre su casa. Augusto toma una decisión, y de forma grandilocuente, se la traslada a los tíos de Eugenia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“- ¡Yo, sí, yo, señora!. ¡Estoy dispuesto a sacrificarme por la felicidad de Eugenia, de su sobrina, porque mi felicidad consiste en que ella sea feliz!.&lt;br /&gt;- ¡Bravo! –exclamó el tío-, ¡bravo!, ¡bravo!. ¡He aquí un heroe!, ¡he aquí un anarquista...místico!.&lt;br /&gt;- ¿Anarquista? –dijo Augusto-.&lt;br /&gt;- Anarquista, si. Porque mi anarquismo consiste en eso, en eso precisamente, en que cada cual se sacrifique por los demás, en que uno sea feliz haciendo felices a los otros, en que...&lt;br /&gt;- ¡Pues bueno te pones, Fermín, cuando un día cualquiera no se te sirve la sopa sino diez minutos después de las doce!&lt;br /&gt;- Bueno, es que ya sabes, Ermelinda, que mi anarquismo es teórico. Me esfuerzo por llegar a la perfección, pero...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Augusto decide hacerse cargo de la hipoteca de Eugenia, que al principio no acepta porque no quiere estar en deuda con el generoso enamorado. A todo esto, Augusto empieza a enamorarse también de Rosario, la muchacha que le plancha la ropa, y con la que mantiene una relación más directa, más física que el platonismo que desarrolla con Eugenia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión, Augusto se encuentra en la iglesia con Avito, el protagonista de la novela “Amor y pedagogía”, también de Unamuno, en la que su hijo Apolodoro se suicida al no poder soportar la presión educativa de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla don Avito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“- Sí, Augusto, si. La vida es la única maestra de la vida. No hay pedagogía que valga. Solo se aprende a vivir viviendo, y cada hombre tiene que recomenzar el aprendizaje de la vida de nuevo...&lt;br /&gt;- ¿Y la labor de las generaciones, Don Avito, el legado de los siglos?.&lt;br /&gt;- No hay más que dos legados: el de las ilusiones y el de los desengaños, y ambos solo se encuentran donde nos encontramos hace poco: en el templo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez está más liado Augusto, hasta que de repente, Eugenia le dice que se quiere casar con el. Buscando razones que hayan podido empujar a su amada a adoptar ese cambio de timón, Augusto sospecha que su relación con Rosario ha pesado bastante.&lt;br /&gt;“Probablemente no nace el amor sino al nacer los celos; son los celos los que nos revelan el amor. Por muy enamorada que esté una mujer de un hombre, o un hombre de una mujer, no se dan cuenta de que lo están, no se dicen a sí mismos que lo están, es decir, no se enamoran de veras sino cuando el ve que ella mira a otro hombre o ella le ve a el mirar a otra mujer. Si no hubiese más que un solo hombre, y una sola mujer en el mundo, sin más sociedad, sería imposible que se enamorasen uno del otro. Además de que hace falta siempre la tercera, la Celestina, y la Celestina es la sociedad.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el asno de Buridán (un asno, según el autor, que murió de hambre y sed al no poder decidirse entre el saco de cebada y el cubo de agua que tenía delante) se encuentra Augusto entre Rosario y Eugenia, cuando decide escribir un erudito estudio sobre la mujer, para lo cual consulta con el crítico Antolín S. Paparrigópulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Para Antolín, el principal , casi el único valor de las grandes obras maestras del ingenio humano, consiste en haber provocado un libro de crítica o de comentario; los grandes artistas, poetas, pintores, músicos, historiadores, filósofos, han nacido para que un erudito haga su biografía y un crítico comente sus obras, y una frase cualquiera de un gran escritor directo no adquiere valor hasta que un erudito no la repite y cita la obra, la edición y la página en que la expuso. Y todo aquello de la solidaridad y el trabajo colectivo no era más que envidia e impotencia –en otro punto del libro, Antolín declara que la obra humana, incluso grandes obras como “La divina comedia” , “La Eneida” o un cuadro de Velásquez, son colectivas, y que nada que no sea colectivo no es ni sólido ni durable-. Pertenecía a esa clase de comentadores de Homero que si Homero mismo redivivo entrase en su oficina cantando le echarían a empellones porque les estorbaba el trabajar sobre los textos muertos de sus obras y buscar una apax cualquiera en ellas”. Resulta curioso que se trate, en una novela de 1914, el mismo tema de la colectividad en el arte que se toca en la película “El manantial”, de King Vidor, rodada en 1949.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continua Augusto en su encrucijada particular, entre Rosario y Eugenia, cuando mantiene este diálogo con su amigo Víctor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“- Mejor, pequeño Hamlet, mejor. ¿Dudas?, luego piensas. ¿Piensas?, luego eres.&lt;br /&gt;- Si, dudar es pensar.&lt;br /&gt;- Y pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imaginación, suponen duda, y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin dudar. Y es la duda lo que de la fe y el conocimiento, que son algo estático, quieto, muerto, hace pensamiento, que es dinámico, inquieto, vivo.&lt;br /&gt;- ¿Y la imaginación.&lt;br /&gt;- Si, ahí cabe alguna duda...Cabe duda en el imaginar, que es pensar.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las dudas se disipan cuando Eugenia huye con Mauricio dos días antes de su boda con Augusto, no sin que antes, previamente, Mauricio se haya encargado también de cortejar a Rosario. Ante tantas desdichas, Augusto decide suicidarse, no sin antes presentarse ante el autor de su historia, ante el dador de vida, que da clases en la Universidad de Salamanca, y que no es otro que el mismo Unamuno. En un momento de la entrevista, Augusto se crece, decide seguir viviendo, que es inmortal y que va a acabar incluso con la vida del autor. Ante tamaño despropósito, el autor le dice que ya le tiene harto, y que va a acabar con el en cuanto llegue a su casa, que para eso es el autor. Augusto vuelve en el tren, contando los minutos que le quedan de vida, consternado y abatido. Habla el autor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tristísima, dolorosísima había sido últimamente su vida, pero le era mucho más triste, le era más doloroso pensar que todo aquello no hubiese sido sino un sueño, y no sueño de el, sino sueño mío. La nada le parecía más pavorosa que el dolor. ¡Soñar uno que vive..., pase, pero que le sueñe otro...!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gran novela, que no ha envejecido, para mi gusto, sino todo lo contrario. No os dejará indiferentes, os lo aseguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1)”Ante la retórica de los motines populares, los espadones de la ronca revolucionaria nunca excusaron sus filos para acuchillar descamisados. El ejército español jamás ha malogrado ocasión de mostrarse heroico con la turba descalza y pelona que corre tras la charanga”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-48986537620288911?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/48986537620288911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=48986537620288911' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/48986537620288911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/48986537620288911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/02/niebla-miguel-de-unamuno.html' title='Niebla. Miguel de Unamuno'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R6YpSXsd3WI/AAAAAAAAAG8/ggBIpCrt0Rg/s72-c/unamuno.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-2565615584417131807</id><published>2008-01-26T07:29:00.001-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:15.405-08:00</updated><title type='text'>Viajes al otro mundo. Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter. H.P. Lovecraft</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R5tSxHsd3OI/AAAAAAAAAF8/QHkLLz5YGeI/s1600-h/H_P_Lovecraft.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159808801915657442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R5tSxHsd3OI/AAAAAAAAAF8/QHkLLz5YGeI/s320/H_P_Lovecraft.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Un libro de Lovecraft al lado del monumental “Laberinto español?. ¿Juntar la profundidad, la madurez y el sentido de análisis de Brenan con la desbocada imaginación de un escritor que para muchos se situaba al borde mismo de la locura?. Tranquilidad, amigos, que tengo mis razones para tan extraña mezcla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero comentar este libro de Lovecraft porque para mi supuso un gran salto en mis hábitos de lectura. Hasta entonces había estado prácticamente sumido por completo en lecturas de novelas, y más que novelas, relatos, de terror. Supongo que todos recordaréis la famosa edición de Alianza editorial de los cuentos completos de Edgar Allan Poe, en dos gruesos volúmenes que se desencuadernaban al segundo envite, o los mitos de Cthulhu, de similares características, una especie de templo del terror en el que Lovecraft compartía altar con otros grandes autores de este género. Me veía a mi mismo como el personaje de “Vinum Sabati”, un relato de Machen que aparecía en este último volumen, que se pasaba todo el día metido en su cuarto, medio tumbado en un confortable sillón, y siempre leyendo. Recuerdo muchas noches en vela, mirando el reloj cuando la luz eléctrica de mi cuarto se mezclaba con el sol que empezaba a despuntar, nervioso porque no me iba a dar tiempo de acabar el relato antes de tener que vestirme para ir al colegio. “El horror en la literatura”, del mismo Lovecraft, me sirvió como punto de referencia para descubrir más autores, como el mencionado Machen, Montague Rodes o Lewis, el autor de “El monje”, escritores todos ellos dignos de figurar en un lugar preferente en la biblioteca de cualquier aficionado a la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba, en definitiva, volcado de lleno en el género del terror, cuando descubrí el libro que hoy comento. Si bien el primer relato que integra el volumen, “La declaración de Randolph Carter”, parecía más de lo mismo, con el descenso de Harley Warren por una escalera de hediondos peldaños cubiertos de materia viscosa y desconocida, situada al fondo de un tenebroso panteón en un sombrío cementerio, la lectura de “La llave de plata”, el segundo relato, invita a pensar que aquello no tiene nada que ver con el terror, sino con lo onírico, con la vuelta a los sueños infantiles. Dejemos que hable el propio Randolph Carter:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pero cuando comenzó a estudiar a los filósofos que habían derribado los viejos mitos, los encontró aún más detestables que quienes los habían respetado. No sabían esos filósofos que la belleza estriba en la armonía, y que el encanto de la vida no obedece a vida alguna en este cosmos sin objeto, sino únicamente a su consonancia con los sueños y los sentimientos que han modelado ciegamente nuestras pequeñas esferas a partir del caos. No veían que el bien y el mal, y la felicidad y la belleza, son únicamente productos ornamentales de nuestro punto de vista, que su único valor reside en su relación con lo que por azar pensaron y sintieron nuestros padres, y que sus características, aun las más sutiles, son diferentes en cada raza y en cada cultura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me negareis la belleza de este pasaje. Parece increíble que pueda haber sido escrito por Lovecraft, pero así es. Otro pasaje:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Predispuestos y fanáticos por las ilusiones preconcebidas de justicia, libertad y conformismo, habían arrumbado el antiguo saber, las antiguas vías y las antiguas creencias, y jamás se habían parado a pensar que ese saber y esas vías seguían siendo la única base de los pensamientos y de los criterios actuales, los únicos guías y las únicas normas de un universo carente de sentido, de objetivos estables y de hitos fijos. Una vez perdidos estos marcos artificiales de referencia, sus vidas quedaron privadas de dirección y de interés, hasta que finalmente tuvieron que ahogar el tedio en el bullicio y en la pretendida utilidad de las prisas, en el aturdimiento y en la excitación, en bárbaras expansiones y en placeres bestiales. Y cuando se hallaron hartos de todo esto, o decepcionados, o la náusea les hizo reaccionar, entonces se entregaron a la ironía y a la mordacidad, y echaron la culpa de todo al orden social. Jamás lograron darse cuenta de que sus principios eran tan inestables y contradictorios como los dioses de sus mayores, ni de que la satisfacción de un momento es la ruina del siguiente. La belleza serena y duradera solo se haya en los sueños, pero este consuelo ha sido rechazado por el mundo cuando, en su adoración de lo real, arrojó de sí los secretos de la infancia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí queda eso. ¿No os parece un análisis de rabiosa actualidad?. Al final del relato, Carter encuentra la llave de plata, vuelve al escenario de su infancia, en la siempre presente Arkham, y después de entrar en la caverna de las serpientes, desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente relato, “A través de las puertas de la llave de plata”, cuatro personas se reúnen en una inmensa sala de paredes adornadas con tapices de extrañas figuras. Uno de ellos, un sabio excéntrico de Providence llamado Ward Phillips, que no es otro que el mismo Lovecraft, trata de evitar que los herederos se repartan las propiedades de Carter, alegando que es muy posible que Carter esté vivo todavía, pero perdido en otra dimensión. Concretamente, en el trono de un país perteneciente a sus sueños conocido como Ilek-Vad. Para corroborar su tesis, asiste a la reunión un extraño hindú, barbudo, moreno, tocado con turbante y con mitones en las manos, que cuenta, en un estado de semitrance, el viaje de Randolph Carter en busca de sus sueños y ayudado por la llve de plata. El representante de los herederos de Carter, un tal Aspinwall, no se cree nada, y al tratar de desenmascarar al hindú muere de un ataque al corazón por algo que ve en el rostro del mago. Este se escabulle entre el desconcierto de los demás, y sale de la sala por un reloj de péndulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos por fin a la parte más jugosa del libro, la novela corta “En busca de la ciudad del sol poniente”, en la que se describen, con gran fantasía, las aventuras de Randolph Carter para encontrar la ciudad de sus sueños. Al parecer, Lovecraft estuvo trabajando en esta historia durante gran parte de su vida, hasta el punto que se publicó once años después de la muerte del autor. Algunos estudiosos piensan que constituye una clave en la obra del autor, una especie de diario íntimo o sueño secreto. En la narración aparecen los primigenios, los gules, los dholes, Azathoth y Nyarlathotep, shantaks y otros dioses y seres muy habituales del universo de Lovecraft, aunque en este libro parecen más cercacons y familiares que en las terroríficas apariciones que protagonizan en otros títulos del autor. Al final, cuando Carter está llegando a la ciudad del sol poniente, un pensamiento al parecer inspirado por el mismo Nyarlatotheo parece poner las cosas en su sitio: “Porque sabe que tu dorada y marmórea ciudad de ensueño no es sino la suma de todo lo que has visto y amado en tu infancia. Está hecha con el esplendor de los antiguos tejados de Boston y con las ventanas de poniente encendidas con los últimos rayos del sol; con la fragancia de las flores del Common, la inmensa cúpula erguida en lo alto de la cuesta, y el laberinto de buhardillas y chimeneas que se alzan en el valle violáceo donde el Charles discurre perezosamente por debajo de los innumerables puentes. Este encanto, moldeado, moldeado, cristalizado y bruñido por los años de recuerdos y de ensueños, constituye la misma esencia de tus maravillosas terrazas y tus puestas de sol, y para hallar ese antepecho de mármol ornado de extraños jarrones y balaustradas esculpidas, y para descender finalmente por esas escalinatas deslumbrantes hasta las plazas anchísimas y las fuentes prismáticas de tu ciudad, solo necesitas retroceder a los pensamientos y visiones de tu juventud llena de anhelos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Literatura en estado puro, como podéis comprobar. Un viaje al mundo de los sueños que nada tiene que envidiar a iconos de la literatura fantástica tales como “El señor de los anillos”, “Las crónicas de Narnia” o “La brújula dorada”, y que tal vez no haya alcanzado nunca el grado de reconocimiento que lograron las otras debido al posible encasillamiento en el terror al que se le ha sometido siempre al autor. Es muy posible que, los que no se han acercado nunca al talento y a la genialidad de “Lovecraft”, les fascinara más una adaptación cinematográfica de esta obra que la patética “Reanimator”, basada en un relato y que le ha hecho siempre flaco favor al autor de Providence.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conservo con auténtica pasión la edición que de esta obra publicó Alianza Editorial en 1978. Tiene una introducción, completamente prescindible y que ha envejecido mucho peor que el relato que presenta, pretenciosamente escrita por Rafael Llopis, que dejándose llevar por el pintoresquismo al uso en aquella época de descubrimientos más o menos transgresores, se permite la licencia de comparar la narración de Lovecraft con las sensaciones causadas por un viaje de LSD.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ajada y manoseada por el tiempo, prácticamente desencuadernada a causa de las numerosas relecturas, tiene para mi el valor sentimental de haberme lanzado a descubrir otras formas de hacer literatura. A partir de su lectura me asomé a otros géneros, tales como la fantasía, la Ciencia Ficción, la novela policíaca o la novela histórica. Un libro que supuso, casualmente, mi llave de plata personal para acceder de cabeza al mundo de los sueños soñados por otros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-2565615584417131807?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/2565615584417131807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=2565615584417131807' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2565615584417131807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/2565615584417131807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/01/viajes-al-otro-mundo-ciclo-de-aventuras.html' title='Viajes al otro mundo. Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter. H.P. Lovecraft'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R5tSxHsd3OI/AAAAAAAAAF8/QHkLLz5YGeI/s72-c/H_P_Lovecraft.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-7455034171484249647</id><published>2008-01-19T04:49:00.001-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:15.593-08:00</updated><title type='text'>El laberinto español</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R5HzD222FUI/AAAAAAAAAEU/Nuu2RDIf6Sc/s1600-h/Brenan.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5157170295906637122" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R5HzD222FUI/AAAAAAAAAEU/Nuu2RDIf6Sc/s400/Brenan.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Probablemente no exista un tema de discusión más delicado que el de la guerra civil española. Cuando se habla de este asunto en cualquier foro de debate, ya sea familiar, educativo o de cualquier otro rango, es muy difícil, por no decir imposible, que no surjan enseguida las pasiones personales de cada uno de los contertulios. Todo el mundo, exceptuando quizás las generaciones que rondan actualmente los veinte años, recuerda con dolor algún episodio relacionado con aquella tragedia nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy complicado dejar a un lado los sentimientos propios, olvidarse de la situación que vivieron nuestros abuelos, o incluso nuestros padres, en uno y otro bando. Se cuentan historias de represalias, de muertes, de paseíllos, de ejecuciones arbitrarias, de quema de iglesias, de castigos ejemplares, que ponen ciertamente los pelos de punta si las comparamos con un punto de vista actual. Me inquieta mucho la desazón que producen las personas ancianas cuando evitan hablar del tema, bajando los ojos, con gesto huraño, como si el recordar les produjera un dolor irreparable, como sin duda ocurre en la mayoría de los casos. Resulta imposible, y alguna vez se me ha presentado el caso, que dos personas de distinto bando y de cierta edad, se pongan de acuerdo en hablar desapasionadamente de lo que no deja de ser una vergonzosa guerra fratricida, en la que los españoles nos despellejábamos mientras el mundo nos miraba como si estuviera viendo una corrida de toros, al tiempo que alimentaba en cierto modo, con armas o con hombres, el bando que le interesara. Resulta imposible, decía, juntar a dos personas de distinto bando que no acaben, en menos de cinco minutos, arrojándose mutuamente los muertos, despotricando contra el vecino de izquierdas o de derechas que le robó el negocio o la mujer, o lamentándose de los años de hambre y penurias de todo tipo que sacudieron al país después del conflicto, años de posguerra que para la mayoría de los ancianos “fueron mucho peores que la propia guerra”. Uno asiste entristecido a la narración de esa historias de dolor y tragedia, y al final, casi indefectiblemente, esos ancianos llegan siempre a la misma conclusión: “Y antes de la guerra se vivía una situación muy parecida a la de ahora”, y es entonces cuando el pánico se apodera de los que escuchamos al anciano de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sería posible repetir hoy en día un conflicto de esas características?. ¿Tan poco hemos aprendido o evolucionado los españoles como para volver a entregarnos a la locura y a la muerte por una motivación simplemente política?. Cuesta muchísimo creer que en una situación económica y cultural como la actual pudiera volver a producirse un conflicto, pero no cabe duda de que, escuchando ciertos programas mediáticos de uno y otro signo, y sobre todo a la gente que llama algunas veces para dar su opinión, existen todavía muchos odios sin cicatrizar a los que probablemente no les importaría embarcar al país en una macabra aventura destinada únicamente a la revancha y al afán de exterminio del contrario que caracterizó la guerra de 1936. Podría pensarse también que las nuevas generaciones no conocen tan de cerca el horror como para que no les importara embarcarse de nuevo en el. Unos cuantos agitadores de la locura podrían provocar una catarsis de odio hacia cualquier cosa que les pareciera. ¿Resultaría tan sencillo?. Espero que no. Creo que algo hemos aprendido desde entonces, y que no merecería la pena perder la vida por una idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que por el momento resulta imposible la discusión desapasionada sobre el tema con los personas a las que el conflicto tocó de una manera más directa, que como ya he dicho fueron todas las personas mayores de sesenta años, y que resulta imposible que alguien nos explique las motivaciones que llevaron a eso, a los que nos pica la curiosidad no nos queda más remedio que acudir a la letra impresa. En este sentido tampoco tenemos mucha suerte. La gran mayoría de los historiadores nacionales están también marcados con el signo del compromiso, y a pesar de que juran y perjuran que su visión es la más objetiva, no os lo creáis, porque es simplemente mentira. Yo he leído bastantes libros sobre el tema, y todos acaban resultando auténticas soflamas panfletarias de uno u otro signo. Es posible que haya alguno medianamente desapasionado, pero yo no le conozco. No quiero dar nombres, pero si os interesa el tema, sabeis que hay muchos, muy vendidos, además, cuyo testimonio acaba siendo un panegírico del bando nacional, del bando republicano, o de personajes concretos de uno y otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, reconozco que el único libro que me explicó de una forma clara los antecedentes y motivaciones de tan vergonzoso conflicto, fue “El laberinto español”, escrito por Gerald Brenan en 1960 y publicado en castellano por primera vez en París, en la editorial Ruedo ibérico, en 1962. Tengo la inmensa fortuna de poseer un auténtico incunable de esta joya, publicado en 1977 por Ibérica de Ediciones y Publicaciones, en una colección titulada precisamente “Libros de Ruedo Ibérico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gerald Brenan fue un enamorado de España. Vivió en Málaga durante casi veinte años antes del conflicto, siguió aquí una temporada cuando empezó este, y después completó su información en la Biblioteca del Museo Británico para escribir esta obra maestra. Gran pensador, ágil conversador y magnífica persona, Brenan se convirtió en rebelde desde su más tierna infancia. Luchó desde muy joven con el encorsetamiento al que le sometía el opresivo ambiente victoriano de la Inglaterra de principios de siglo. Vivió en Sudáfrica y la india, y sufrió la rigidez del sistema educativo británico de alto copete. Para escapar de todo aquello, montó una farsa, disfrazándose incluso, y se dedicó a viajar por Francia, Italia y Dalmacia, a la búsqueda del alma del ser humano. Participó después en la Primera Guerra Mundial, y si bien al principio veía el conflicto desde un punto de vista romántico, bien pronto su inocencia fue cediendo su espacio al horror. Es después de este triste episodio cuando llega a España y vive en Yegen, un pueblo de la alpujarra malagueña. Fascinado por el país y sus gentes, Brenan anotaba minuciosamente todo lo que le rodeaba. El folclore, las costumbres, las palabras, los gestos, el ruido, el trajín...Demostrando con ello un gran amor y fascinación por el modo de vida hispánico. Tanto es así, que se instaló definitivamente en España hasta su muerte, en 1987. Todas estas vivencias se narran en otros dos libros, indispensables en la biblioteca de los que aman a los que aman a España, y que posiblemente sean objeto de una próxima entrada en este blog. Los libros son “Una vida propia” y “Al sur de Granada”, inspiración esta última de una reciente película que no le hace nada de justicia al libro. Estos libros nos dicen que el personaje en cuestión es tanto o más interesante que lo que escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero extenderme más. Dejemos que hable Brenan en algunos pasajes de su obra “El laberinto español”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Además, cuando se trata de una iglesia católica, tiene una cierta capacidad insospechada de resurgimiento y expansión, porque puede dar algo que la gente busca con afán en tiempos difíciles. Esto es especialmente cierto en España, donde una mentalidad destructiva y escéptica va unida, a menudo en la misma persona, a un ansia profunda de fe y certeza.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Es cierto que una iglesia tan rígida e intransigente como la española no se concibe en Francia o Italia. Pero, ¿acaso no sucede así con casi todos los grupos e instituciones españolas?. Los españoles que con más fuerza se oponen a ella -los intelectuales y los liberales- son precisamente los que desean que su patria sea más europea.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Me siento más inquieto ante la insensata actitud de los republicanos al atacar a la iglesia, descuidar el problema agrario y sobreestimar en general sus propias fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Pero los jefes nacionalistas, deslumbrados por la Alemania nazi, no se conformaban sino con una victoria total por aniquilamiento de sus enemigos, y sus seguidores, que en todo caso no podían elegir, estaban atemorizados. El resultado fue una guerra civil que ha arruinado a España para medio siglo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Y ocurre que esta dificultad se ha visto acentuada, o incluso causada, por el hecho de que Castilla, que por su posición geográfica y por su historia representa la tradición centralizadora, es una meseta desnuda, pobre en agricultura, en recursos minerales y en industria. Las provincias marítimas son mucho más ricas y más industriales. De esta manera, aunque solo Castilla puede mantener unida a España –pues es impensable una España gobernada desde Barcelona, Bilbao o Sevilla-, los castellanos carecen de dinamismo industrial y comercial para dar al país una eficaz organización económica. Su actitud es militar y autoritaria, y las provincias más ricas e industriales han comprendido pronto que, mientras estén gobernadas por Castilla, no solo se sacrificarán sus libertades locales, sino también sus intereses económicos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Los españoles han conservado un tipo de vida que era corriente en la Edad Media y en la Antigüedad, pero que han perdido los hombres modernos, hijos de familias pequeñas y de sociedades difusas. La mayor parte de las cualidades que admiramos en ellos se explican así. Su fuerza e independencia de carácter, su reacción rápida y completa ante cualquier situación social, su integridad emotiva, su don de palabras –y también, hay que decirlo, su crónica indisciplina-, son todas ellas características debidas a que los españoles han continuado viviendo la intensa vida de la ciudad-estado griega, de la tribu árabe o del municipio medieval. La tertulia y el café ocupan el lugar del ágora. La política es municipal o tribal, y es auténtica política en el sentido de que quien pierde, paga. Así se explica la agudeza política que sorprende incluso al más superficial observador de los españoles, pero así se explica también su ineficacia. Aun las mejores cabezas rara vez logran escapar de la red de sus relaciones personales para dominar la escena a su alrededor. Las mismas causas que han hecho de los españoles el pueblo más vigoroso y humano de Europa, les han condenado a largas etapas de estancamiento político y de inoperancia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- España es una miniatura de Europa, y los españoles tienen gran apego al poder.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Es sobre todo la incapacidad de las clases dirigentes para gobernar honradamente, o para conceder la más mínima atención a las quejas contra ellas que desde las provincias clamaban al cielo, lo que ha hecho de España el país clásico de las insurrecciones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Cuando se envidiaba a los ricos (y los españoles son un pueblo muy envidioso), ello significaba casi tanto el deseo de rebajarlos como el de elevarse hasta ellos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Yo no sé a donde vamos, pero sé que, doquiera que vayamos, perderemos nuestro camino (frase de Sagasta)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Se diría, para terminar, que aunque los españoles tienen ingenio, capacidad y medios suficientes para restaurar su país, no lograrán hacerlo, y aunque enteramente capaces de salvar su estado, no lo salvarán, porque les falta voluntad de hacerlo (frase de Sebastiano Foscarini)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Son españoles los que no pueden ser otra cosa (frase de Canovas)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Pero este tipo de injusticia no venía a ser otra cosa que un síntoma de un mal mucho más general aún: la corrupción de todas las clases de la sociedad. En el mundo presidido por aquella política, todos, con la excepción de algunos políticos preeminentes que no manifestaban por lo demás la más mínima repugnancia en vivir sobre la corrupción de los demás, todo el mundo estaba cortado por el mismo patrón. El propio Canovas otorgó, en el espacio de cinco años, no menos de mil doscientos títulos y condecoraciones nobiliarias. Su lugarteniente, Romero Robledo (que como ministro de la gobernación fue el organizador del sistema caciquil), en una ocasión se adjudicó 282.000 pesetas para trabajos de irrigación en terrenos de su propiedad. No solamente abundaban las defraudaciones, más o menos legalizadas en los municipios, sino que se consideraba una traición el denunciarlas. Así sucedió cuando un hombre honesto y desinteresado, el marqués de Cabriñana, denunció los notorios escándalos del Ayuntamiento de Madrid; no solo fue condenado por difamación, sino que la totalidad de las familias aristocráticas, algunas de las cuales participaban en tales fraudes, rompieron con el toda relación personal.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Hablar de la pereza del español sin explicarla equivale a no decir nada. El sistema de trabajo en toda sociedad queda determinado mucho menos por el proletariado que por las clases dirigentes. Donde la clase media es industriosa, el pueblo sabe como trabajar. Si conseguimos que trabajen las clases privilegiadas, habremos resuelto la clave del problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, prefiero no seguir, porque esta entrada podría durar demasiado. Creo que lo elegido vale perfectamente como presentación a lo que os espera cuando os sumerjáis de lleno en “El laberinto español”, si es que lo encontráis, porque esa es otra. Por alguna extraña razón que se me escapa, el libro ha desaparecido por completo de las estanterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He colocado pasajes básicamente de la presentación a las dos ediciones y unos pocos del principio. Imaginaos lo que podéis encontrar si profundizáis un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una inquietud. Esto se escribió allá por los sesenta, y reflejando situaciones anteriores a la guerra civil. ¿No os parece que todavía tiene una vigencia espectacular?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la próxima entrada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-7455034171484249647?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/7455034171484249647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=7455034171484249647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/7455034171484249647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/7455034171484249647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/01/el-laberinto-espaol.html' title='El laberinto español'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R5HzD222FUI/AAAAAAAAAEU/Nuu2RDIf6Sc/s72-c/Brenan.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3961052018695701110.post-1341778726303898873</id><published>2008-01-12T06:00:00.000-08:00</published><updated>2008-11-15T03:07:15.745-08:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R4jRe222FJI/AAAAAAAAADA/oGor4ks8yKU/s1600-h/grabado.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154600101577364626" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R4jRe222FJI/AAAAAAAAADA/oGor4ks8yKU/s320/grabado.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Libros de cabecera, libros que nos gustan, que nos dan que pensar, que han llegado a cambiar nuestro planteamiento vital, que han contribuido a formar nuestra personalidad... La lista puede resultar interminable. Desde aquellas primeras lecturas de Poe, Lovecraft, Jack London o Julio Verne, hasta las actuales, más o menos serias, más o menos profundas, pero también cada vez más necesarias, más imprescindibles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Es una lástima, amigos. Una vez adquirido el vicio de leer, esa funesta enfermedad degenerativa, es imposible encontrar curación. Da igual lo que intentemos, los centros de desintoxicación a los que acudamos (bingos, plazas de toros, platós de televisión...), la ayuda familiar, la de los amigos...El lector compulsivo ejerce su triste actividad donde sea, como sea y de la forma que sea. Si le quemamos los libros, leerá revistas, y si estas también desaparecen de su alcance, leerá hasta la letra pequeña de los anuncios colocados en las paradas de autobuses. Creedme: no hay solución.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿No os ha pasado estar en una reunión de amigos, o en una cena familiar, o incluso en el cine, o en el trabajo, y estar deseando llegar a casa para haceros uno, fundiros con vuestro sillón favorito, calaros las gafas los que paséis de los cuarenta, y zambulliros sin ninguna protección en ese libro que tenéis entre las manos?. ¿No habeis leído a veces hasta que ya no podíais más, hasta que os dolía la cabeza, o los ojos, o la abuela golpeaba la puerta de la habitación creyendo que habíais muerto?. Esos síntomas son los que demuestran que algo va mal, que se ha producido en vuestro desquiciado cerebro ese desajuste que lleva a la locura, a ese pozo tenebroso del que jamás se sale con cordura. Es una pena, amigos, pero en ese momento, vuestra vida se habrá despeñado por una pendiente cada vez más pronunciada, hasta llegar al auténtico infierno. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Os convertireis en unos libroadictos, en unos insociables, en unos impresentables, de dedos amarillentos (a fuerza de pasar hojas), en unos Gollum incapaces de percibir otro estímulo que no sea la letra impresa en cualquiera de sus manifestaciones, y entonces... Entonces conocereis a otros seres tan patéticos como vosotros, tan parecidos, tan tristes...E intercambiaréis títulos, experiencias, noches de insomnio, comentarios, reseñas... Elementos nefastos, en definitiva, encaminados a incrustar aún más si cabe en vuestra alma ese terrible vicio de la lectura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No pretendo nada más que comentar aquellos libros que más me han gustado. Compartir con vosotros, para exorcizar, si cabe, esos fantasmas que me han acompañado a lo largo de mi existencia. Empecé a leer con catorce años, básicamente los autores que he colocado más arriba. Siempre he acariciado la idea de tratar de expresar lo que esas lecturas, y las posteriores, han significado para mi. No tengo una lista preconcebida de libros, y ni siquiera una idea de los derroteros por los que va a discurrir esto. Creo que me gustaría mezclar un poco, alternar lecturas modernas con lecturas pasadas, libros de más o menos actualidad (aunque reconozco que no soy nada asiduo a comprar o leer últimas novedades) con verdaderas joyas que leí en mi adolescencia y juventud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ni siquiera tengo clara, como casi nunca, la manera en la que enfocar el comentario. No va a ser erudito, ni exhaustivo ni, mucho menos, en plan tesis. Me limitaré a colocar impresiones, como hago en mi otro blog dedicado más o menos al cine. Y a veces, incluso, ni eso. Prefiero que los libros hablen por si mismos, y copiaré, literalmente, aquellos pasajes que me hayan impactado. Directamente, sin añadir ningún comentario por mi parte. Siguiendo un poco la máxima de que, si lo que tienes que decir no es más bello que el silencio (en este caso, más bello que lo escrito por otro), más vale que no digas nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tengo unos cuantos libros en la recámara, que son los que han motivado la creación de este blog (lo siento, amigos, pero desde que he descubierto blogger estoy imparable). Probablemente empezaré por ellos, pero me gustaría que los que hayais leido esta presentación también me hicierais alguna sugerencia, que comentarais los libros que más os han marcado en algún momento de vuestra vida. Os sorprendería si os dijera la hora de la madrugada a la que ha terminado a veces una conversación mía con un perfecto desconocido aquejado también de esta terrible enfermedad. Una de las terribles secuelas de esta enfermedad es el placer que se siente al compartirla con otro enfermo. No hay nada mejor que conversar sobre literatura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No quiero extenderme más. Valga como presentación esta especie de declaración de intenciones. Es muy probable que el primer libro que cuelgue sea "El laberinto español", de Gerald Brenan. No me queda más que saludaros, y desearos que sobrelleveis esta lacra con la entereza y la resignación que nos caracteriza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un fuerte abrazo, amigos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3961052018695701110-1341778726303898873?l=librosdecabecerafelix.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/feeds/1341778726303898873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3961052018695701110&amp;postID=1341778726303898873' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1341778726303898873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3961052018695701110/posts/default/1341778726303898873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://librosdecabecerafelix.blogspot.com/2008/01/presentacin.html' title='Presentación'/><author><name>FELIX JAIME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04311777712275631746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/R4jRe222FJI/AAAAAAAAADA/oGor4ks8yKU/s72-c/grabado.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
